{"id":12396,"date":"2025-03-03T11:28:18","date_gmt":"2025-03-03T11:28:18","guid":{"rendered":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/2025\/03\/03\/delfos\/"},"modified":"2025-03-06T09:50:56","modified_gmt":"2025-03-06T09:50:56","slug":"delfos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/2025\/03\/03\/delfos\/","title":{"rendered":"DELFOS"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLo que est\u00e1 dentro del muro del santuario un sue\u00f1o  me prohibi\u00f3 describirlo, y es evidente que a los no   iniciados no les es l\u00edcito ni siquiera conocer      aquellas cosas que les est\u00e1 prohibido ver\u201d   (Pausanias. La Desripci\u00f3n de Grecia. Libro I, 38,4)<\/p>\n<p>Desde Atenas se toma la PATHE con direcci\u00f3n a Lam\u00eda. En el enlace de Tebas abandonamos la autopista y nos dirigimos hacia Livadi\u00e1. Pasado Livadi\u00e1 llegamos al pueblo de \u0391\u03c1\u03ac\u03c7\u03bf\u03b2\u03b1. A unos 12 km est\u00e1 el santuario de Delfos.<\/p>\n<p>En el periodo mic\u00e9nico, (1400 a.C. aprox.) un gran asentamiento ocup\u00f3 la zona nordeste del recinto sagrado. Este asentamiento fue destruido a finales de la \u00e9poca mic\u00e9nica volvi\u00e9ndose a habitar en los tiempos geom\u00e9tricos.  Pero es a finales del siglo VII a.C. cuando nos encontramos con un or\u00e1culo que goza ya de popularidad en todo el mundo antiguo y en el que se han edificado los primeros templos de piedra, dedicados, uno de ellos a Apolo y el otro a Atenea Pronaia.  El santuario estaba originariamente gobernado por un colegio de sacerdotes, pero su creciente pujanza pronto origin\u00f3 problemas que no pudieron resolver por si mismos. As\u00ed, la ciudad de \u039a\u03af\u03c1\u03c1\u03b1 fue acusada a principios del siglo VI a.C. de ocupar tierras pertenecientes a Delfos y de aprovecharse de los peregrinos, rob\u00e1ndoles y estableciendo elevados impuestos para permitirles desembarcar en su puerto y seguir el camino hacia Delfos.    Fue entonces cuando el santuario pas\u00f3 a ser administrado por una Anfiction\u00eda (asociaci\u00f3n) de las 12 etnias que constitu\u00edan el cuerpo principal del Helenismo y emprendi\u00f3 la Primera Guerra Sagrada (595 \u2013 585 a.C.) que acabo con la destrucci\u00f3n de \u039a\u03af\u03c1\u03c1\u03b1. Sin embargo, ello no enturbi\u00f3 la fama del santuario, que se extendi\u00f3 por todo el Mediterr\u00e1neo, y potencias como Etruria y Lidia reclamaron el consejo del or\u00e1culo, entreg\u00e1ndole valiosos regalos, levantando estatuas y construyendo thesauroi.  Se instituyeron en 582 a.C. los Juegos P\u00edticos, que se celebraban cada 4 a\u00f1os para conmemorar la vuelta del dios tras su marcha despu\u00e9s de haber dado muerte a Pit\u00f3n. Un incendio destruy\u00f3 el templo de Apolo en el 548 a.C., pero fue reedificado con la ayuda de varias potencias extranjeras como Lidia y Egipto y de los Alcme\u00f3nidas, una familia noble de Atenas que se encontraba exiliada por orden de Pis\u00edstrato. La invasi\u00f3n persa del 480 a.C. no produjo da\u00f1os en el santuario. La tradici\u00f3n atribuye la salvaci\u00f3n del lugar sagrado a la intervenci\u00f3n del dios junto con el h\u00e9roe local F\u00edlacos, cuando un corrimiento de tierras cerr\u00f3 el acceso al lugar. Despu\u00e9s de las victorias griegas de Salamina, contra los persas y en Himera, contra los cartagineses, el santuario recibi\u00f3 objetos votivos de agradecimiento de toda Grecia. A mediados del siglo V a.C. los focidios recuperaron su poder pol\u00edtico en Delfos y estall\u00f3 la Segunda Guerra Sagrada (449 &#8211; 448 a.C.), como consecuencia de las disputas entre Esparta, que pretend\u00eda privar a los focidios de sus derechos sobre el santuario, y Atenas que defend\u00eda a los focidios. Los atenienses bajo el mando de Pericles ganaron la guerra y devolvieron a los focidios sus primitivos derechos.  A pesar de que Atenas sali\u00f3 vencedora, la ciudad tuvo que concentrar sus esfuerzos en defender sus posiciones ante el inminente estallido de la guerra del Peloponeso, de forma que el santuario sigui\u00f3 bajo la administraci\u00f3n de la Anfiction\u00eda.   Delfos, debido a su prestigio e influencia, estaba sometida a presiones e intereses. Fue favorable a los dorios y a los partidos y reg\u00edmenes aristocr\u00e1ticos, por lo que contrari\u00f3 a los jonios m\u00e1s inclinados a la democracia. As\u00ed, en la guerra del Peloponeso se mostr\u00f3 favorable a los lacedemonios. En el 373 a.C. un corrimiento de tierras destruye el templo de Apolo. Con la ayuda de todo el mundo hel\u00e9nico empieza una nueva reconstrucci\u00f3n del templo, pero una Tercera Guerra Sagrada en el 356 a.C. la interrumpe. El motivo fue la ocupaci\u00f3n del santuario durante 10 a\u00f1os por los focidios al mando de Filomelo, Onomarco, Fa\u00edlo y Faleco, sucesivamente, que lucharon contra Tebas, que era por entonces la ciudad que dominaba la Anfictionia. La guerra termin\u00f3 en el 346 a.C. tras la alianza de Filipo II de Macedonia con los tebanos.  Una Cuarta Guerra Sagrada estalla en el 339 a.C., esta vez contra los locrios. Filipo II toma otra vez la iniciativa venci\u00e9ndoles y aprovech\u00e1ndose para obtener m\u00e1s tarde la hegemon\u00eda macedonia en toda Grecia, despu\u00e9s de la batalla de Queronea en el 338 a.C. En el 279 a.C. los tect\u00f3sages, trocmos, tolistobogios y tolistoagios (g\u00e1latas) en su desplazamiento hacia Asia Menor invadieron la pen\u00ednsula balc\u00e1nica y pasaron por Delfos, saqueando el santuario. La Liga Etolia salv\u00f3 el santuario del peligro g\u00e1lata en el 279 a.C., pero cay\u00f3 bajo la esfera de influencia romana despu\u00e9s de la batalla de Pidna, en el 168 a.C., en la que el romano Emilio Pablo venci\u00f3 a los macedonios. El declive de Delfos comenz\u00f3 con la instituci\u00f3n de Grecia como provincia romana. Las reformas de la Anfiction\u00eda que siguieron al saqueo del enclave por Sila en el 86 a.C. no fueron suficientes para revitalizar el centro, aun cuando ten\u00edan el respaldo de Augusto. Tampoco el apoyo de Adriano logro cambiar la situaci\u00f3n. La decadencia de Delfos condujo a la instituci\u00f3n de un arzobispado en el 380 d.C. Entonces, una aldea, Kastri, ocult\u00f3 el sitio hasta que las excavaciones francesas le dieron nueva vida.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s del fracaso de la expedici\u00f3n de los Siete contra Tebas, los hijos de los siete paladines ca\u00eddos en Tebas- conocidos como Ep\u00edgonos- organizan una segunda expedici\u00f3n para vengar la muerte de sus padres. El or\u00e1culo de Delfos vaticina que esta vez la victoria ser\u00e1 de los argivos si al frente de la empresa marcha Alcme\u00f3n, el hijo de Anfiarao. Pero \u00e9l no deseaba atacar Tebas y discuti\u00f3 la conveniencia de la campa\u00f1a con su hermano Anf\u00edloco. Al ver que no lograban un acuerdo, sometieron la decisi\u00f3n a su madre Erifile. Como esta situaci\u00f3n no se daba por primera vez, Tersandro, el hijo de Polinices, sigui\u00f3 el ejemplo de su padre: soborn\u00f3 a Erifile con la t\u00fanica m\u00e1gica que Atenea hab\u00eda dado a su hermana Harmon\u00eda y con el collar m\u00e1gico que hab\u00eda dado a \u00e9sta Afrodita. Erifile se decidi\u00f3 por la guerra y Alcme\u00f3n asumi\u00f3 el mando. Tras la victoria sobre Tebas, Alcme\u00f3n se entera de la traici\u00f3n de su madre, que pod\u00eda haber causado su propia muerte, y de la responsabilidad que tambi\u00e9n tuvo en la muerte de su padre por otro anterior soborno. As\u00ed pues, se dirigi\u00f3 al or\u00e1culo de Delfos para consultar si deb\u00eda o no cometer el matricidio tal y como le hab\u00eda ordenado su padre. Apolo le comunica que Erifile merec\u00eda la muerte y Alcme\u00f3n, interpretando equivocadamente el or\u00e1culo, le da muerte por su propia mano, a la vez que su madre le maldec\u00eda gritando: \u201c\u00a1Tierras de Grecia y Asia y de todo el mundo: negad asilo a mi asesino!\u201d Inmediatamente es perseguido por las Erinias y enloquecido se dirigi\u00f3 a Ps\u00f3fide donde es purificado por el rey Fegeo quien, adem\u00e1s, le dio por esposa a su hija Arsinoe (o Alfesibea) a quien Alcme\u00f3n, como regalo de bodas, entrega el collar y la t\u00fanica que hab\u00eda llevado en su equipaje. M\u00e1s tarde, Alcme\u00f3n se ve obligado a abandonar Ps\u00f3fide pues se dec\u00eda que su presencia all\u00ed era la causa de que las tierras de labor se hubieran vuelto est\u00e9riles. Vuelve otra vez Alcme\u00f3n al or\u00e1culo de Delfos y Apolo le revela que la \u00fanica forma de verse libre de sus males es y\u00e9ndose a habitar a una tierra que no existiera antes de la maldici\u00f3n de su madre, pues todas las tierras se volver\u00edan est\u00e9riles cuando \u00e9l las pisase. Seg\u00fan Graves, la continua facultad de Erifile de decidir entre la guerra y la paz es la caracter\u00edstica m\u00e1s interesante de la f\u00e1bula. El verdadero significado de su nombre \u201cmuchas hojas\u201d, indica que era una sacerdotisa argiva del templo de Hera, a cargo de un or\u00e1culo de \u00e1rbol, como el de Dodona. Si es as\u00ed, ese \u00e1rbol era probablemente un peral, consagrado a Hera. Tanto la guerra de los Siete contra Tebas como su continuaci\u00f3n se las puede referir al siglo XIV a.C. Apolo, el hijo que tuvo Zeus con Leto, era sietemesino, pero los dioses se desarrollan r\u00e1pidamente. Temis le aliment\u00f3 con n\u00e9ctar y ambros\u00eda y cuando amaneci\u00f3 el cuarto d\u00eda pidi\u00f3 un arco y flechas, que Hefesto le proporcion\u00f3 inmediatamente. Dej\u00f3 D\u00e9los y se dirigi\u00f3 directamente al monte Parnaso, donde acechaba la serpiente Pit\u00f3n, enemiga de su madre, y la hiri\u00f3 gravemente con sus flechas. Pit\u00f3n huy\u00f3 al Or\u00e1culo de la Madre Tierra en Delfos, pero Apolo se atrevi\u00f3 a seguirla al interior del santuario y all\u00ed la mat\u00f3, junto al precipicio sagrado. La Madre Tierra inform\u00f3 de ese ultraje a Zeus, quien no s\u00f3lo orden\u00f3 que Apolo fuese a Tempe para purificarse, sino que adem\u00e1s instituy\u00f3 los Juegos P\u00edticos en honor de Pit\u00f3n, los cuales deb\u00eda presidir como penitencia.  Cuando regres\u00f3 a Grecia Apolo fue en busca de Pan, el desacreditado y viejo dios arcadio de patas de cabra y, despu\u00e9s de engatusarle para que le revelara el arte de la profec\u00eda, se apoder\u00f3 del Or\u00e1culo de Delfos y retuvo a su servicio a su sacerdotisa, llamada la Pitonisa. Seg\u00fan Graves, la historia de Apolo es confusa. Los griegos le hicieron hijo de Let\u00f3, pero era tambi\u00e9n un dios de los Hiperb\u00f3reos (\u00abhombres de m\u00e1s all\u00e1 del Viento Norte\u00bb). D\u00e9los era el centro de este culto hiperb\u00f3reo. Pero al mito se le ha dado un car\u00e1cter pol\u00edtico: se dice que Pit\u00f3n fue enviado contra Let\u00f3 por Hera, quien le hab\u00eda dado a luz partenogen\u00e9ticamente, para mortificar a Zeus; y Apolo, despu\u00e9s de matar a Pit\u00f3n se apodera del templo oracular de la Madre Tierra en Delfos, pues Hera era la Madre Tierra en su aspecto prof\u00e9tico. Parece que ciertos helenos del norte, aliados con los tracio-libios, invadieron la Grecia central y el Peloponeso, donde se les opusieron los adoradores pre-helenos de la diosa Tierra, pero se apoderaron de sus principales templos oraculares. En Delfos destruyeron la sagrada serpiente oracular \u2014una serpiente an\u00e1loga se manten\u00eda en el Erecte\u00f3n de Atenas\u2014 y se hicieron cargo del or\u00e1culo en nombre de su dios Apolo Esminteo. Esminteo (\u00abrat\u00f3n\u00bb), ten\u00eda como emblema un rat\u00f3n sanativo. Los invasores convinieron en identificarlo con el Apolo de los Hipeboros adorado por sus aliados. Para aplacar a la opini\u00f3n local de Delfos se instituyeron juegos f\u00fanebres regulares en honor del h\u00e9roe muerto Pit\u00f3n y mantuvieron en su puesto a su sacerdotisa. Hera, ofendida por los excesos de Heracles, lo enloqueci\u00f3. En primer lugar atac\u00f3 a su querido sobrino Yolao, el hijo mayor de Ificles, quien consigui\u00f3 escapar a sus violentas arremetidas; y luego, tomando por enemigos a seis de sus propios hijos, los mat\u00f3 y arroj\u00f3 sus cuerpos al fuego, juntamente con otros dos hijos de Ificles con quienes realizaban ejercicios militares.  Cuando Heracles recobr\u00f3 la raz\u00f3n se encerr\u00f3 en una habitaci\u00f3n oscura durante varios d\u00edas, evitando toda comunicaci\u00f3n con seres humanos y, despu\u00e9s de ser purificado por el rey Tespio, fue a Delfos, para preguntar qu\u00e9 deb\u00eda hacer. La Pitonisa le aconsej\u00f3 que residiera en Tirinto, sirviera a Euristeo durante doce a\u00f1os y realizara los trabajos que le impusiese, en compensaci\u00f3n por lo cual se le conceder\u00eda la inmortalidad.  Cuando Heracles volvi\u00f3 a Tebas una vez terminados sus trabajos, dio a M\u00e9gara, su esposa, que entonces ten\u00eda treinta y tres a\u00f1os, en matrimonio a su sobrino y auriga Yolao, que ten\u00eda s\u00f3lo diecis\u00e9is, haciendo la observaci\u00f3n de que su uni\u00f3n con ella hab\u00eda sido desdichada. Luego busc\u00f3 una esposa m\u00e1s joven y m\u00e1s afortunada; y, habi\u00e9ndose enterado de que su amigo \u00c9urito, hijo de Melanio, rey de Ecalia, hab\u00eda ofrecido casar a su hija Yole con el arquero que pudiera disparar sus flechas a mayor distancia que \u00e9l y que sus cuatro hijos, se encamin\u00f3 hacia all\u00e1. Apolo le hab\u00eda dado a \u00c9urito un excelente arco y le hab\u00eda ense\u00f1ado \u00e9l mismo a manejarlo, y ahora \u00c9urito afirmaba que superaba al dios en punter\u00eda; sin embargo, a Heracles no le result\u00f3 nada dif\u00edcil vencer esta prueba. El resultado desagrad\u00f3 a \u00c9urito excesivamente y, cuando se enter\u00f3 de que Heracles hab\u00eda repudiado a M\u00e9gara despu\u00e9s de asesinar a sus hijos, se neg\u00f3 a concederle la mano de Yole. Despu\u00e9s de beber mucho vino para adquirir confianza, le dijo a Heracles: \u00abNunca podr\u00edas compararte conmigo y con mis hijos como arquero si no empleases de mala fe flechas m\u00e1gicas que no pueden errar el blanco. Declaro esta competencia nula y, en todo caso, yo no confiar\u00eda mi amada hija a un rufi\u00e1n como t\u00fa. Adem\u00e1s, eres esclavo de Euristeo y, como es claro, s\u00f3lo mereces que te apalee un hombre libre.\u00bb Dicho eso, expuls\u00f3 a Heracles del palacio. Heracles no tom\u00f3 represalias inmediatamente, como pod\u00eda haber hecho muy bien, pero jur\u00f3 vengarse. Tres de los hijos de \u00c9urito a saber, Dey\u00f3n, Clito y Toxco, hab\u00edan apoyado a su padre en sus deshonestas pretensiones. Sin embargo, el mayor, que se llamaba \u00cdfito, declar\u00f3 que Yole, con toda justicia, deb\u00eda haber sido entregada a Heracles; y cuando, poco tiempo despu\u00e9s, doce yeguas madres de fuertes cascos y doce robustos muletos desaparecieron de Eubea, se neg\u00f3 a creer que Heracles era el ladr\u00f3n. En realidad, los hab\u00eda robado un ladr\u00f3n muy conocido llamado Aut\u00f3lico, quien les cambi\u00f3 m\u00e1gicamente el aspecto y los vendi\u00f3 al confiado Heracles como si fueran suyos. \u00cdfito sigui\u00f3 las huellas de las yeguas y los muletos y descubri\u00f3 que llevaban hacia Tirinto, lo que le hizo sospechar que, despu\u00e9s de todo, Heracles se vengaba del insulto que le hab\u00eda inferido \u00c9urito. Al encontrarse de pronto frente a frente con Heracles, quien acababa de volver de rescatar a Alcestis, ocult\u00f3 sus sospechas y se limit\u00f3 a pedirle que le aconsejara al respecto. Heracles no reconoci\u00f3 por la descripci\u00f3n de \u00cdfito a los animales que le hab\u00eda vendido Aut\u00f3lico, y con su cordialidad habitual prometi\u00f3 buscarlos si \u00cdfito consent\u00eda en ser su hu\u00e9sped. Sin embargo, adivin\u00f3 que se le ten\u00eda por sospechoso de robo, lo que amarg\u00f3 su coraz\u00f3n sensible. Despu\u00e9s de un gran banquete llev\u00f3 a \u00cdfito a lo alto de la torre m\u00e1s elevada de Tirinto y le dijo: \u00abMira a tu alrededor y dime si tus yeguas est\u00e1n paciendo por estos alrededores.\u00bb \u00abNo las veo\u00bb, confes\u00f3 \u00cdfito. \u00abEntonces, me has acusado falsamente en tu coraz\u00f3n de ser un ladr\u00f3n\u00bb, grit\u00f3 Heracles, furioso, y lo arroj\u00f3 desde lo alto de la torre. Heracles fue poco despu\u00e9s a ver a Neleo, el rey de Pilos, y le pidi\u00f3 que le purificara, pero Neleo no quiso hacerlo, porque \u00c9urito era aliado suyo. Y ninguno de sus hijos, con excepci\u00f3n del menor, N\u00e9stor, quiso recibir a Heracles, quien por fin convenci\u00f3 a De\u00edfobo, el hijo de Hip\u00f3lito, para que le purificara en Amidas. Sin embargo, segu\u00eda teniendo malos sue\u00f1os y fue a preguntar al or\u00e1culo de Delfos c\u00f3mo pod\u00eda librarse de ellos. La pitonisa Jenoclea se neg\u00f3 a responder a esa pregunta. \u00abAsesinaste a tu hu\u00e9sped \u2014le dijo\u2014. \u00a1Yo no tengo or\u00e1culos para los que son como t\u00fa!\u00bb \u00ab\u00a1Entonces me ver\u00e9 obligado a instituir un or\u00e1culo propio!\u00bb exclam\u00f3 Heracles. Dicho eso, despoj\u00f3 al templo de sus ofrendas votivas e inclusive se llev\u00f3 el tr\u00edpode en el que se sentaba Jenoclea.   Apolo, indignado por esa acci\u00f3n, luch\u00f3 con Heracles, hasta que Zeus separ\u00f3 a los combatientes con un rayo y les oblig\u00f3 a estrecharse las manos amistosamente. Heracles devolvi\u00f3 el tr\u00edpode sagrado y los dos juntos fundaron la ciudad de Gitio, donde ahora se alzan juntas en la plaza del mercado las im\u00e1genes de Apolo, Heracles y Dioniso. Entonces Jenoclea le dio a Heracles el siguiente or\u00e1culo: \u00abPara librarte de tu aflicci\u00f3n debes ser vendido como esclavo durante todo un a\u00f1o y el precio que obtengas debe ser entregado a los hijos de \u00cdfito. Zeus est\u00e1 enojado porque has violado las leyes de la hospitalidad, cualquiera que haya sido la provocaci\u00f3n.\u00bb \u00ab\u00bfDe qui\u00e9n debo ser esclavo?\u00bb, pregunt\u00f3 Heracles humildemente. \u00abLa reina \u00d3nfale de Lidia te comprar\u00e1\u00bb, contest\u00f3 Jenoclea.  Seg\u00fan Graves, la locura era la excusa griega cl\u00e1sica por el sacrificio de los ni\u00f1os. La verdad es que los ni\u00f1os que sustitu\u00edan al rey sagrado eran quemados vivos despu\u00e9s de que \u00e9l hubiese permanecido escondido durante veinticuatro horas en una tumba, simulando estar muerto, y reapareciendo luego para reclamar el trono una vez m\u00e1s. En la sociedad matrilineal el divorcio de una esposa regia implica el abandono del reino que ha constituido su parte matrimonial; y parece probable que, una vez relajadas en Grecia las convenciones antiguas, un rey sagrado pod\u00eda evitar la muerte al final de su reinado abandonando su reino y cas\u00e1ndose con la heredera de otro. Si es as\u00ed, la objeci\u00f3n de \u00c9urito a Heracles como su yerno no ser\u00eda que hab\u00eda matado a sus hijos \u2014las v\u00edctimas anuales sacrificadas mientras reinaba en Tebas\u2014, sino que hab\u00eda eludido el deber regio de morirse.  Las yeguas pueden haber figurado en el sacrificio con ocasi\u00f3n del casamiento de Heracles y Yole, cuando \u00e9l lleg\u00f3 a ser rey de Ecalia. \u00cdfito, en todo caso, es el sustituto del rey arrojado desde las murallas tebanas al final de cada a\u00f1o, o en cualquier otro momento para aplacar a alguna divinidad irritada. Que Heracles se apoderara del tr\u00edpode de Delfos se refiere, al parecer, a una toma del templo por los dorios; as\u00ed como el rayo lanzado por Zeus entre Apolo y Heracles se refiere a la decisi\u00f3n de que a Apolo se le deb\u00eda permitir que mantuviera su Or\u00e1culo en vez de cederlo a Heracles con la condici\u00f3n de que sirviera los intereses dorios como patr\u00f3n de los dimanos, una tribu perteneciente a la Liga Doria. Era notorio que los espartanos, que eran dorios, dominaban al Or\u00e1culo de Delfos en la \u00e9poca cl\u00e1sica.  Teseo, a la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os hizo una visita a Delfos y ofreci\u00f3 a Apolo el primer cabello que le hab\u00edan cortado al llegar a la virilidad. S\u00f3lo se afeit\u00f3, no obstante, la parte delantera de la cabeza. Era ya un joven fuerte, inteligente y prudente y Etra, su madre, lo llev\u00f3 a la roca bajo la cual Egeo hab\u00eda ocultado la espada y las sandalias y le refiri\u00f3 la historia de su nacimiento. Teseo no tuvo dificultad para mover la roca, a la que desde entonces se le llama la \u00abRoca de Teseo\u00bb, y recuper\u00f3 las prendas. Sin embargo, a pesar de las advertencias de Piteo, un amigo de su padre Egeo, y de los ruegos de su madre, no quiso ir a Atenas por la ruta segura del mar, sino que insisti\u00f3 en viajar por tierra, impulsado por el deseo de emular las haza\u00f1as de su primo hermano Heracles, a quien admiraba mucho. Seg\u00fan Graves, las sandalias y la espada son antiguos s\u00edmbolos de realeza; la extracci\u00f3n de una espada de una roca parece haber formado parte del ritual de la coronaci\u00f3n en la Edad de Bronce. Como a esta roca se la llama tanto Altar de Zeus el Fuerte como Roca de Teseo, puede suponerse que \u00abZeus\u00bb y \u00abTeseo\u00bb eran t\u00edtulos alternativos del rey sagrado que era coronado all\u00ed y armado por la diosa. A Delfos se dirige Pelias, rey de Yolco, quien deseando evitar desgracias futuras consulta el or\u00e1culo de Apolo, que le previene entonces contra \u201cel hombre con una sola sandalia\u201d As\u00ed, un d\u00eda en que se hallaba en la costa del mar con un grupo de pr\u00edncipes aliados para hacer un sacrificio solemne a Posid\u00f3n su mirada se fij\u00f3 en un joven magnesio alto y de larga cabellera, vestido con una t\u00fanica de cuero muy ajustada y una piel de leopardo. Estaba armado con dos lanzas de ancha hoja y llevaba solamente una sandalia. Hab\u00eda perdido la otra sandalia en el fangoso r\u00edo Anauro a causa de la estratagema de una vieja que, apostada en el otro lado del r\u00edo, suplicaba a los transe\u00fantes que la pasaran a la otra orilla. Nadie se compadec\u00eda de ella, hasta que aquel joven desconocido se ofreci\u00f3 cort\u00e9smente a llevarla en su ancha espalda. Pero se tambale\u00f3 bajo el peso, pues la vieja era nada menos que la diosa Hera disfrazada. Pelias hab\u00eda ofendido a Hera al no hacerle los sacrificios de costumbre y estaba decidida a castigarle por su negligencia. Cuando Pelias pregunt\u00f3 al desconocido rudamente: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres y c\u00f3mo se llama tu padre?\u00bb el otro contest\u00f3 que Quir\u00f3n, su padre adoptivo, le llamaba Jas\u00f3n.  Pelias le mir\u00f3 funestamente y le pregunt\u00f3 de pronto: \u2014\u00bfQu\u00e9 har\u00edas si un or\u00e1culo te anunciase que uno de tus conciudadanos estaba destinado a matarte? \u2014Lo enviar\u00eda a C\u00f3lquide en busca del vellocino del carnero de oro \u2014contest\u00f3 Jas\u00f3n, sin saber que Hera hab\u00eda puesto esas palabras en su boca\u2014. Y te ruego me digas con qui\u00e9n tengo el honor de conversar. Cuando Pelias revel\u00f3 su identidad, Jas\u00f3n no se alter\u00f3. Audazmente reclam\u00f3 el trono que le hab\u00eda usurpado Pelias, aunque no los reba\u00f1os y vacadas que lo hab\u00edan acompa\u00f1ado, y como le apoyaron firmemente su t\u00edo Peres, rey de Peras, y Amita\u00f3n, rey de Pilos, quienes hab\u00edan ido a tomar parte en el sacrificio, Pelias no se atrevi\u00f3 a negarle sus derechos de nacimiento. \u2014Pero antes \u2014insisti\u00f3\u2014 te exijo que libres a nuestro querido pa\u00eds de una maldici\u00f3n.  Jas\u00f3n se enter\u00f3 entonces de que a Pelias le acosaba el \u00e1nima de Frixo, que hab\u00eda huido de Orc\u00f3meno una generaci\u00f3n antes, montado en el lomo de un carnero divino, para evitar que lo sacrificaran. Se refugi\u00f3 en C\u00f3lquide, donde cuando muri\u00f3 se le neg\u00f3 el entierro adecuado; y seg\u00fan el or\u00e1culo de Delfos, el territorio de Yolco, donde se hab\u00edan establecido muchos de los parientes minias de Jas\u00f3n, nunca prosperar\u00eda si su \u00e1nima no era conducida a su patria en una nave, juntamente con el vell\u00f3n del carnero de oro. El vell\u00f3n colgaba de un \u00e1rbol en el bosque de Ares C\u00f3lquido, guardado noche y d\u00eda por un drag\u00f3n que nunca dorm\u00eda. Pelias declar\u00f3 que una vez que se realizase esa haza\u00f1a piadosa renunciar\u00eda de buena gana al reino, que se estaba convirtiendo en una carga para un hombre de edad tan avanzada como \u00e9l. Jas\u00f3n no pod\u00eda negarle a Pelias ese servicio y en consecuencia se dirigi\u00f3 a Delfos para pedir consejo sobre el modo en que hab\u00eda de organizar esa expedici\u00f3n. El dios le indica entonces que convoque en P\u00e1gasa alos m\u00e1s valerosos varones de la H\u00e9lade. As\u00ed pues, Jas\u00f3n envi\u00f3 heraldos a todas las cortes de Grecia pidiendo voluntarios dispuestos a embarcarse con \u00e9l. Tambi\u00e9n consigui\u00f3 que el tespio Argo le construyera un navio de cincuenta remos; lo hizo en P\u00e1gasas, con madera curada del monte Peli\u00f3n; despu\u00e9s de lo cual Atenea misma puso un m\u00e1stil oracular en la proa del Argo, cortado del roble de su padre Zeus en Dodona. Seg\u00fan Graves, el mito de Pelias y Diomedes \u2014el nombre original de Jas\u00f3n\u2014 parece haber sido acerca de un pr\u00edncipe abandonado en una monta\u00f1a, criado por cuidadores de caballos y al que impuso trabajos aparentemente imposibles el rey de una ciudad vecina, no necesariamente un usurpador: como el uncimiento de toros que respiraban fuego, y la conquista de un tesoro guardado por un monstruo marino. Jas\u00f3n, medio muerto en las fauces del monstruo marino, es el tema de obras de arte etruscas. Su recompensa ser\u00eda casarle con la heredera del trono. Mitos an\u00e1logos son comunes en la mitolog\u00eda celta y al parecer se refieren a las pruebas rituales del coraje de un rey antes de su coronaci\u00f3n. La sandalia \u00fanica de Jas\u00f3n demuestra que era un combatiente. Los guerreros etolios eran famosos por su costumbre de hacer la guerra con s\u00f3lo el pie izquierdo calzado, recurso que tambi\u00e9n adoptaron durante la guerra del Peloponeso los de Platea para maniobrar mejor en el barro. La causa de que el pie del lado del escudo, y no el del lado del arma, estuviese calzado puede haber sido que se adelantaba en la lucha cuerpo a cuerpo y pod\u00eda utilizarse para golpear al adversario en la ingle. Por esto el izquierdo era el pie hostil y nunca se pon\u00eda en el umbral de la casa de un amigo. La disputa entre Hera y Pelias por no haberle hecho sacrificios indica la tensi\u00f3n que exist\u00eda entre la dinast\u00eda aquea que rend\u00eda culto a Posid\u00f3n en Yolco y sus subditos eolo-magnesios que rend\u00edan culto a la diosa. En Delfos Neopt\u00f3lemo encuentra la muerte amanos de Orestes, en venganza de \u00e9ste por haberle quitado a su prometida Herm\u00edone, cuando se hallaba preso de la locura, y haberle reprochado duramente el asesinato de Clitemnestra. Pausanias sit\u00faa la muerte del h\u00e9roe junto al hogar del interior del templo, al lado del \u00e1dyton. En realidad, el verdadero causante del conflicto entre Orestes y Neopt\u00f3lemo hab\u00eda sido Menelao, quien hab\u00eda prometido a ambos la mano de su hija Herm\u00edone: al primero antes de partir hacia Troya y al segundo durante el largo asedio. Por otro lado, las fuentes literarias difieren en cuanto a la autor\u00eda de la muerte de Neopt\u00f3lemo: algunos autores la atribuyen directamente a Orestes mientras que otros hablan de \u00e9ste como maquinador de ciertas acusaciones de saqueo contra la v\u00edctima y se\u00f1alan como autores del crimen a Maquereo el focense o a los propios delfios. A Delfos se dirige Edipo deseando conocer la verdadera identidad de sus progenitores. El dios no accede a revel\u00e1rsela, pero le aconseja no regresar a su patria, pues, de lo contrario, habr\u00e1 de dar muerte a su padre y yacer seguidamente con su madre. Conmocionado por el or\u00e1culo, Edipo decide apartarse de Corinto y de aqu\u00e9llos a quienes cree sus verdaderos padres, tomando entonces el camino de Tebas. Orestes, quien hab\u00eda llegado a la edad viril, hizo una visita al Or\u00e1culo de Delfos para preguntar si deb\u00eda o no destruir a los asesinos de su padre. La respuesta de Apolo, autorizada por Zeus, fue que si no vengaba a Agamen\u00f3n se convertir\u00eda en un paria de la sociedad, se le prohibir\u00eda la entrada en todo altar o templo y enfermar\u00eda de una lepra que devora la carne y hace que brote en ella un moho blanco. Se le recomend\u00f3 que hiciera libaciones junto a la tumba de Agamen\u00f3n, que dejara un rizo de su cabello sobre ella y, sin ayuda de compa\u00f1\u00eda alguna de lanceros, impusiera astutamente el castigo debido a los asesinos. Al mismo tiempo la Pitonisa observ\u00f3 que las Erinias no perdonar\u00edan f\u00e1cilmente un matricidio y, en consecuencia, en nombre de Apolo, dio a Orestes un arco de asta con el que podr\u00eda rechazar sus ataques si se hac\u00edan insoportables. Despu\u00e9s de cumplir sus \u00f3rdenes, Orestes deb\u00eda volver a Delfos, donde Apolo le proteger\u00eda. Todav\u00eda perseguido por las Erinias que no hab\u00edan hecho caso de las palabras elocuentes de Atenea, Orestes fue desesperado a Delfos, donde se tendi\u00f3 en el suelo del templo y amenaz\u00f3 con quitarse la vida si Apolo no lo salvaba de sus azotes. En respuesta, la Pitia le orden\u00f3 que se embarcara para el B\u00f3sforo y navegara hacia el norte a trav\u00e9s del Mar Negro; sus infortunios no terminar\u00edan hasta que se apoderase de una antigua imagen de madera de Artemis adorada en su templo del Quersoneso t\u00e1urico y la llevara a Atenas, o (seg\u00fan dicen algunos) a Arg\u00f3lide. Los Ep\u00edgonos al conquistar la ciudad de Tebas demolieron las murallas y recogieron el bot\u00edn. Enviaron la mejor parte a Apolo en Delfos, incluyendo a la hija de Tiresias, Manto o Dafne, que se hab\u00eda quedado en la ciudad y que lleg\u00f3 a ser su pitonisa. Despu\u00e9s Apolo la envi\u00f3 a Colof\u00f3n en Jonia, donde se cas\u00f3 con Racio, rey de Caria; su hijo fue Mopso, el famoso adivino.  EL OR\u00c1CULO Gaia, la madre de los dioses, fue la primera Pitonisa en el santuario d\u00e9lfico. Despu\u00e9s ocup\u00f3 su sitio su hija Temis. A \u00e9sta sucedi\u00f3 otra hija de Gaia, la tit\u00e1nide \u03a6\u03bf\u03af\u03b2\u03b7, que regal\u00f3 el santuario a Apolo cuando naci\u00f3, de ah\u00ed el ep\u00f3nimo de \u03a6\u03bf\u03af\u03b2\u03bf\u03c2. \u00c9ste construy\u00f3 aqu\u00ed el primer templo y despu\u00e9s mat\u00f3 a la serpiente Pit\u00f3n, guardiana del or\u00e1culo de Gaia, cerca de una fuente. Y puesto que hab\u00eda manchado sus manos con un asesinato, se fue durante ocho a\u00f1os a trabajar como sirviente del rey Admeto para purificarse. Y luego volvi\u00f3 puro y limpio y se convirti\u00f3 en el \u00fanico se\u00f1or del or\u00e1culo. Por otra parte, Zeus, queriendo saber cu\u00e1l era el centro de la tierra, envi\u00f3 desde los dos extremos del mundo dos \u00e1guilas. Las aves sagradas se encontraron en Delfos, lo que significaba que \u00e9ste era el centro, el ombligo, el \u201c\u03bf\u03bd\u03c6\u03b1\u03bb\u03cc\u03c2\u201d de la tierra. La Pitia (del antiguo verbo pyth\u00e9sthai, que significa indagar, preguntar al or\u00e1culo) era inspirada directamente por Apolo y hablaba en su nombre. Ella era simplemente una m\u00e9dium. La Pitia era una mujer que hab\u00eda cumplido los 50 a\u00f1os. No era necesario que fuera virgen, pero desde el momento en que asum\u00eda las funciones religiosas era necesario que abandonase a su marido y a sus hijos, se instalase en una casa dentro del santuario y observase una serie de reglas sagradas. A pesar de su edad vest\u00eda ropas de muchacha, se\u00f1al de su pureza virginal de su vida. Antiguamente la Pitia era \u00fanica, pero cuando las necesidades del or\u00e1culo crecieron fue necesario contar con dos m\u00e1s.   La Pitia se sentaba en el tr\u00edpode que era a su vez el trono de Apolo. Pero antes de sentarse hab\u00eda que saber si el dios consent\u00eda en pronunciar or\u00e1culos. Para ello tra\u00edan un cabrito y antes de su sacrificio lo mojaban en agua fr\u00eda; y si temblaba fuertemente desde la cabeza hasta los pies significaba que el dios estaba propicio. Si no, la Pitia no se sentaba en el tr\u00edpode oracular. Antes del siglo VI a.C., el or\u00e1culo funcionaba s\u00f3lo una vez al a\u00f1o, concretamente el 7 del mes de \u0392\u03c5\u03c3\u03af\u03bf\u03c2 (Febrero \u2013 Marzo), d\u00eda del nacimiento de Apolo. M\u00e1s tarde funcionaba el d\u00eda 7 de cada mes, a excepci\u00f3n de los tres meses de invierno, cuando el dios abandonaba el santuario para viajar al pa\u00eds de los Hiperb\u00f3reos, dejando su puesto a Di\u00f3nisos, que era adorado al lado de Apolo, dentro del mismo templo. Este d\u00eda, la Pitia iba de madrugada a la fuente Kastalia a purificarse y despu\u00e9s, en el hogar sagrado, se ba\u00f1aba en incienso preparado con hojas de laurel. Mientras tanto, los sacerdotes celebraban la ceremonia referida del cabrito. Si el dios hab\u00eda dado su consentimiento se le sacrificaba en el altar que estaba frente al templo. En el intervalo entre el ba\u00f1o del cabrito y su sacrificio, sacerdotes y peregrinos se purificaban tambi\u00e9n en la fuente Kastalia. Una vez que todos estaban preparados se dirig\u00edan en procesi\u00f3n festiva hacia el templo, llenos de temor y esperanza. Representantes de las ciudades permanec\u00edan en pie fuera del templo para ofrecer antes el \u201c\u03c0\u03ad\u03bb\u03b1\u03bd\u03bf\u201d en el altar, una ofrenda que hab\u00edan comprado a un alto precio en el propio santuario. Era el primer pago del creyente en el santuario d\u00e9lfico. Despu\u00e9s entraban por riguroso turno en el recinto del templo. Aqu\u00ed ten\u00eda lugar el sacrificio del cabrito en el altar, donde crepitaba el fuego. La Pitia aprovechaba para sentarse en el tr\u00edpode en el \u00e1dyton del templo, los sacerdotes permanec\u00edan en pie a su lado y el creyente, que s\u00f3lo pod\u00eda ser hombre, se sentaba en un extremo despu\u00e9s de haber formulado su pregunta al sacerdote, de forma oral o escrita. Nadie ve\u00eda a la Pitia. El sacerdote le trasladaba la pregunta y \u00e9sta, en pleno \u00e9xtasis, le respond\u00eda al sacerdote, quien pod\u00eda escribirla en forma de hex\u00e1metro. El peregrino recog\u00eda la respuesta y se iba. Como s\u00f3lo unos pocos de los que quer\u00edan la respuesta del dios pod\u00edan conseguirla en el peque\u00f1\u00edsimo periodo de tiempo de nueve d\u00edas al a\u00f1o, ya desde los tiempos antiguos se daba respuesta a las preguntas de los creyentes de otra forma llamada cliromancia (de \u03ba\u03bb\u03ae\u03c1\u03bf\u03c2, rifa). Con este procedimiento se daban or\u00e1culos todos los d\u00edas, ya no dentro del \u00e1dyton, sino en p\u00fablico, y \u00e9ste parece ser el modo m\u00e1s habitual de responder a preguntas sencillas y concretas, en las que las respuestas eran o un s\u00ed o un no, respuestas que, mediante alg\u00fan procedimiento de resultados aleatorios, daban los sacerdotes.<\/p>\n<p>Ciriaco de Ancona (1391 \u2013 1452) fue el primer occidental que \u201credescubri\u00f3\u201d Delfos. Sucedi\u00f3 en 1436, antes de que los turcos ocuparan Grecia. Admir\u00f3 el estadio, todav\u00eda bien conservado, del que pens\u00f3 que era un hip\u00f3dromo para carreras de caballos, y copi\u00f3 algunas inscripciones. M\u00e1s de 200 a\u00f1os m\u00e1s tarde el lugar fue visitado por J. Spon y G. Wheeler (1676), pero hubo de transcurrir mucho m\u00e1s tiempo antes de que Delfos se ganara el respeto que merece su tradici\u00f3n literaria. El primer intento por comprender la configuraci\u00f3n del enclave, realizado por H. Ulrich en 1838, se bas\u00f3 sustancialmente en la informaci\u00f3n que nos dio Pausanias m\u00e1s que en las ruinas que se alzaban entre las casas de la poblaci\u00f3n de Kastri. En 1840, el primer objeto de inter\u00e9s de la comunidad cient\u00edfica internacional fue el gran muro que delimita la terraza del templo de Apolo, estudiado primero por el alem\u00e1n O. M\u00fcller y despu\u00e9s por los franceses P. Foucart y C. Wescher. Dado el gran n\u00famero de inscripciones que pod\u00edan leerse en \u00e9l, el muro era para todos los efectos y prop\u00f3sitos un archivo. Las investigaciones y excavaciones de los franceses condujeron, en 1865, a la publicaci\u00f3n del primer estudio arqueol\u00f3gico del lugar. Las excavaciones limitadas y la exploraci\u00f3n parcial prosiguieron hasta 1891, cuando Th\u00e9ophile Homolle se convirti\u00f3 en director de la Escuela Francesa de Arqueolog\u00eda. Su nombramiento llev\u00f3 a un acuerdo con los griegos parecido al que \u00e9stos hab\u00edan firmado con los alemanes para Olimpia. Este acuerdo establec\u00eda que el pa\u00eds invitado asumir\u00eda los costes de la excavaci\u00f3n y organizaci\u00f3n del emplazamiento, mientras que el hu\u00e9sped mantendr\u00eda la propiedad de todos los materiales encontrados. El gran proyecto franc\u00e9s planeaba \u201cdesmantelar\u201d la poblaci\u00f3n de Kastri y reconstruirla fuera de la zona arqueol\u00f3gica. Ello suscit\u00f3 protestas vehementes de los habitantes y la ocupaci\u00f3n del enclave arqueol\u00f3gico. Por este motivo, las excavaciones en s\u00ed no comenzaron hasta la primavera de 1893, bajo la protecci\u00f3n del ej\u00e9rcito griego. Los hallazgos inmediatos fueron excepcionales. La topograf\u00eda general del santuario, distribuida en tres grandes terrazas al lado del monte Parnaso, fue por fin conocida. En 1897 se hab\u00eda cartografiado todo el lugar. La descripci\u00f3n de los monumentos fue sencilla a trav\u00e9s de las descripciones de Pausanias. Entre 1898 y 1902 los trabajos se concentraron en la zona de Marmari\u00e1 en la que se desenterr\u00f3 el santuario de Atenea Pronaia. Entre 1902 y 1903 se construy\u00f3 un museo financiado por el mecenas art\u00edstico griego A. Singrou para alojar los numerosos objetos encontrados durante las obras. El museo fue reconstruido en 1937 \u2013 38, y desde entonces se ha modificado y ampliado varias veces. Dos rocas muy altas dominan el santuario de Apolo, frente al angosto valle del Pleistos en la vertiente sur del monte Parnaso: son las Fedr\u00edades (\u201crelucientes\u201d); la este es Flemboukos, la \u201cflameante\u201d, y la oeste, Rodin\u00ed, la \u201crosada\u201d. La fuente Kastalia mana de la garganta entre las dos rocas. Sobre Rodin\u00ed hab\u00eda una grieta que exhalaba vapores embriagadores que hac\u00edan perder la conciencia a hombres y animales. Junto a la grieta se erigi\u00f3 el templo de Apolo.   EL SANTUARIO DE APOLO Despu\u00e9s de entrar en el recinto sagrado, en lo que se conoce como \u00e1gora romana (1), puede visitarse la V\u00eda Sacra, flanqueada a ambos lados por obsequios de agradecimiento de toda clase, construidos con un esp\u00edritu de rivalidad que exaltaba los nombres de las ciudades que los entregaron. Aquella competencia s\u00f3lo cesaba al llegar al templo de Apolo, donde el mundo griego se un\u00eda para celebrar sus victorias comunes sobre los b\u00e1rbaros. El inicio de la V\u00eda Sacra ilustra el conflicto que durante los siglos V y IV a.C. marc\u00f3 la historia del continente griego: el ideal democr\u00e1tico de Atenas y Argos frente a la oligarqu\u00eda de Esparta. Desde la base del toro (2), estatua de bronce, obra de Te\u00f3propo de \u00c9gina, dedicada a Apolo (480 a.C.) por los habitantes de Corcira en agradecimiento por una milagrosa pesca de at\u00fan (indicada por la aparici\u00f3n de un toro en la playa) pueden verse, a la izquierda, los cimientos del monumento de los navarcas (6): una stoa con 8 columnas en la fachada. Con \u00e9l se conmemoraba la victoria de naval de Esparta sobre Atenas en el 405 a.C., en Egosp\u00f3tamos, al final de la Guerra del Peloponeso.  Frente a \u00e9l, y al otro lado de la v\u00eda, un pedestal sosten\u00eda a un conjunto de 39 estatuas de bronce (6a) en el que se representaba a los Di\u00f3scuros, Zeus, Apolo y \u00c1rtemis y a Lisandro, el almirante de la flota, coronado por Poseidon. En una segunda fila, a un nivel superior, estaban representados otros navarcas lacedemonios y sus aliados.  El objetivo de Esparta con el monumento conmemorativo de 15 m de longitud, era arrojar sombra sobre la ofrenda de Marat\u00f3n (8) que los atenienses erigieron despu\u00e9s de su victoria sobre los persas en la batalla de Eurimedonte (467 a.C.).  Esta ofrenda se ve\u00eda como una celebraci\u00f3n retrospectiva de la victoria de Atenas en Marat\u00f3n (490 a.C.) bajo el mando del general Milciades, padre de Cim\u00f3n. Seg\u00fan Pausanias, que cita a todos los personajes representados (Apolo, Atenea, Milciades y los diez h\u00e9roes ep\u00f3nimos que dieron su nombre a las diez razas hel\u00e9nicas), incluso Fidias trabaj\u00f3 en el grupo de las 13 estatuas de bronce. En \u00e9poca helen\u00edstica se a\u00f1adieron otras tres estatuas correspondientes a los sucesores de Alejandro Magno. La ofrenda espartana pretend\u00eda tambi\u00e9n rebajar el prestigio del caballo de Troya (7), construido en bronce por Ant\u00edfanes de Argos y ofrecido por los argivos por su victoria sobre los espartanos en 414 a.C. en el combate por la llamada Tirea. El obsequio de otro rival se alzaba frente al monumento de los Navarcas: la ofrenda de los Arcadios (3), que se hab\u00edan liberado del yugo espartano despu\u00e9s de las batallas de Leuctra y Mantinea (371 y 362 a.C.). Conten\u00eda 9 estatuas de bronce en la que se representaba a Apolo y a Nik\u00e9, a Arcade y sus descendientes. Junto a ella estaba la estatua de Filop\u00edmenos (4), regalo del general de la Liga Aquea que derrot\u00f3 a las fuerzas espartanas a finales del siglo III a.C. Justo detr\u00e1s est\u00e1n los escasos restos de una gran base, identificada como el lugar donde se dedicaron a los Di\u00f3scuros dos gigantescas estrellas de oro por parte de Lisandro en el 405 a.C.    Las dos exedras sim\u00e9tricas de las glorias de Argos (que dan, finalmente a la V\u00eda Sacra un peque\u00f1o respiro en las rivalidades entre ciudades) constituyen casi una segunda entrada. A la izquierda est\u00e1n los cimientos del monumento de los h\u00e9roes de Argos (9 y 10), con los \u201cSiete contra Tebas\u201d y los \u201cEp\u00edgonos\u201d en la conmemoraci\u00f3n de la batalla de Oinoe en el 456 a.C., cuando los argivos derrotaron a los espartanos por primera vez. El monumento de los reyes de Argos (11) a la derecha, fue erigido tras la batalla de Leuctra en el 371 a.C. Conten\u00eda 20 estatuas de la m\u00edtica dinast\u00eda de D\u00e1nao y establec\u00eda que los argivos eran descendientes de Heracles. M\u00e1s adelante, a la izquierda, estaba la primera ofrenda de los tarentinos (15), habitantes de Taranto, una colonia lacedemonia en Italia, que celebraban su victoria sobre el pueblo de Mesapia (actual Calabria) en 473 a.C. Los caballos de bronce y unas mujeres cautivas eran obra de Ag\u00e9ladas de Argos. Empiezan entonces una serie de thesauroi. Uno de los m\u00e1s antiguos de estos peque\u00f1os y elegantes edificios parecidos a templos, en los que cada ciudad depositaba sus ofrendas a Apolo, era el Tesoro de Sici\u00f3n (16), de finales del siglo VI a.C. Hoy solo quedan restos de sus cimientos. Partes arquitect\u00f3nicas de viejos edificios se utilizaron para construir este edificio, entre ellos las metopas rectangulares, datadas en el 560 a.C., que tienen una particular importancia en el desarrollo de la estatuaria griega. Cuatro de estas metopas se han conservado en un estado bastante bueno. Bloques curvos de piedra pertenec\u00edan a un p\u00f3rtico rectangular anterior construido por el tirano de Sici\u00f3n, Cl\u00edstenes, ganador en 582 a.C. de una carrera de carros en los Juegos P\u00edticos. Una metopa est\u00e1 en el museo de Delfos.  Despu\u00e9s est\u00e1 el Tesoro de Sifnos (17), una joya de la arquitectura j\u00f3nica arcaica (525 a.C.), financiado con los diezmos de los ingresos proporcionados por las famosas minas de oro y plata de la isla de las C\u00edcladas. Sus dimensiones son 8,55 x 6,12 m. Su altura se calcula aproximadamente en unos 4,5 m hasta la base del entablamento, que a su vez medir\u00eda 1,5 m, a lo que habr\u00eda que a\u00f1adir la cubierta con los frontones y la sima, a lado y lado de la cual se colocaron dos acr\u00f3teras con forma de victoria alada. Puede verse la alta plataforma en la que se alzaba el peque\u00f1o templo de orden j\u00f3nico, con una pronaos d\u00edstila y naos \u201cin antis\u201d (en realidad, hab\u00eda cari\u00e1tides en vez de columnas, una de las cuales se exhibe en el museo). Hab\u00eda tambi\u00e9n un hermoso friso con el Juicio de Paris en el lado oeste, el rapto de las Leuc\u00edpides en el sur, el duelo entre Aquiles y Memn\u00f3n y una reuni\u00f3n de dioses al este, y una gigantomaquia al norte. Este friso tambi\u00e9n se encuentra en el museo. El front\u00f3n oriental se decor\u00f3 con la disputa entre Apolo y Heracles por el tr\u00edpode d\u00e9lfico. En el front\u00f3n principal, el oeste, se ha sugerido que pudo haber una escena parecida a la del templo de Apolo que representara la llegada en carro del dios al santuario.  Gracias al buen estado de los bloques de m\u00e1rmol que se recuperaron durante las excavaciones, se pueden conocer buena parte de los colores con los que se pintaron los elementos decorativos del tesoro: el azul se us\u00f3 para los fondos, tanto del front\u00f3n como de los frisos continuos; el rojo para el z\u00f3calo y el plinto del arquitrabe, as\u00ed como para parte de los detalles vegetales y los vestidos de las figuras; el verde complementaba al rojo en la decoraci\u00f3n de las cornisas; y un tono bronc\u00edneo se utiliz\u00f3 para cubrir las armas, cascos y dem\u00e1s elementos met\u00e1licos de las figuras del friso.  La terraza de los habitantes de M\u00e9gara se construy\u00f3 en el otro lado del camino en el tercer cuarto del siglo V a.C. para ocupar el lugar de un antiguo tesauros (500 \u2013 475 a.C.), el tesoro de los megarenses (18). En este punto la V\u00eda Sacra da un giro pronunciado, al oeste del cual estaban el tesoro de los beocios (24) y el tesoro de los tebanos (23), un edificio de estilo d\u00f3rico levantado en el 370 a.C. pero sin columnas. Un bloque c\u00f3nico cercano de caliza se\u00f1ala el onfal\u00f3s, una representaci\u00f3n anic\u00f3nica de la diosa Gaia y un s\u00edmbolo del centro de la Tierra. Pero no sabemos cu\u00e1l era su posici\u00f3n original. Seg\u00fan todas las fuentes, el famoso onfal\u00f3s, el verdadero, estaba en el interior del templo. Hab\u00eda, sin embargo, copias de m\u00e1rmol, una de las cuales vio Pausanias delante del templo. La red de bandas de lana que recubr\u00eda el \u00f3nfalo estaba representada en relieve recubriendo la piedra. En el original, los nudos estaban adornados de piedras preciosas en forma de cabeza de Gorgona y con dos \u00e1guilas en la parte superior. El tesoro de los atenienses (26), un edificio d\u00f3rico que fue el primero que se descubri\u00f3 en 1893. Fue reconstruido en 1903 \u2013 6 por la Escuela Francesa de Arqueolog\u00eda. Pausanias dice que estaba hecho con m\u00e1rmol de Paros y financiado con los diezmos del bot\u00edn ganado en la campa\u00f1a de Formi\u00f3n en el 429 a.C. sobre los peloponesios. Desde el punto de vista arquitect\u00f3nico y escult\u00f3rico, parece representar la transici\u00f3n del periodo arcaico al estilo severo, mientras que el estilo de las metopas, a\u00fan del arcaico antiguo, sugiere que Pausanias se confundi\u00f3 y que, por tanto, podr\u00eda ser m\u00e1s antiguo (510 \u2013 500 a.C.). Esto se corrobora tambi\u00e9n por una inscripci\u00f3n en el p\u00f3rtico de alrededor del 500 a.C. que alude a la victoria de los atenienses en el 506 a.C. sobre los beocios y los calcideos.  En cualquier caso, este edificio es el m\u00e1s antiguo ejemplo de tesoro d\u00f3rico (d\u00edstilo in antis) contruido en m\u00e1rmol pent\u00e9lico fuera del \u00c1tica. Tambi\u00e9n fue el primero en tener todas las metopas decoradas con relieves y, asimismo, el primero en representar juntos a Teseo, h\u00e9roe ateniense, y a Heracles. El edificio mide 6,5 x 9,6 m. El friso continuo presentaba seis metopas en las fachadas principal y posterior, y nueve a cada lado largo.  Los motivos de las 30 metopas (67 x 60 cm) son los trabajos de Heracles (lado norte y oeste), la amazonomaquia (lado este) y la vida de Teseo (lado sur). Hoy est\u00e1n en el museo y en lugar original se han puesto copias. De los frontones queda muy poco. Tambi\u00e9n son amazonas a caballo las dos acr\u00f3teras del tesoro. Los muros del tesoro est\u00e1n cubiertos de epigraf\u00edas (hasta 150) posteriores (siglo III a.C. y despu\u00e9s) entre las cuales se encuentran dos de los textos m\u00e1s importantes de la antig\u00fcedad: dos himnos a Apolo y los signos musicales que acompa\u00f1aban al texto (138 y 128 a.C.).  Detr\u00e1s hay otros dos thesauroi, el tesoro de Potidea (25) (530 \u2013 520 a.C.) y el peque\u00f1o tesoro de Potidea a su lado. Un poco por encima esta el llamado tesoro de Spina (28), atribuido a una ciudad etrusca, tal vez Spina. De atribuci\u00f3n dudosa es tambi\u00e9n el thesauros llamado el tesoro de Caere (21) y el tesoro de Cnido (20), de mediados del siglo VI a.C. Tambi\u00e9n en este caso, las columnas de la fachada fueron sustituidas por cari\u00e1tides. Despu\u00e9s se entra en la zona que, posiblemente, fue centro de las primeras funciones oraculares, antes de vincularse con Apolo. El santuario de Gaia (cerrado a los visitantes) se alzaba en la zona triangular situada entre el camino, el Bouleuterion (27), un edificio rectangular del periodo arcaico, y la stoa de los atenienses. La roca de la Sibila (29) se encuentra en un campo de rocas y fuentes y, seg\u00fan se cree, fue el lugar donde la primera profetisa daba sus respuestas. Otro pe\u00f1asco, la roca de Let\u00f3 (31) se relaciona con la presunta posici\u00f3n de la madre de Apolo durante la muerte de Pit\u00f3n. Una tercera roca, m\u00e1s al norte, se monumentaliz\u00f3 con la columna de los Naxiotas (30), hacia el 570 \u2013 550 a.C., (el famoso capitel j\u00f3nico coronado por una esfinge est\u00e1 en el museo) que marca el lugar de la m\u00edtica muerte de Pit\u00f3n. Ten\u00eda una altura de 9,32 m.  El espacio circular explanado que se encuentra a la derecha y enfrente de la stoa de los atenienses era el \u0386\u03bb\u03c9\u03c2, la guarida del monstruo. Aqu\u00ed se celebraban cada 8 a\u00f1os las \u03a3\u03b5\u03c0\u03c4\u03ae\u03c1\u03b9\u03b1, fiestas en las que se representaba la muerte de Pit\u00f3n por Apolo.  La stoa de los atenienses (33), con siete columnas acanaladas construidas en un solo bloque, ha sido definida como el \u201cmanifiesto\u201d del poder mar\u00edtimo de la ciudad. Aunque vinculado por Pausanias a la victoria naval ateniense sobre Esparta en la F\u00f3cide en el 429 a.C., est\u00e1 relacionado m\u00e1s con su triunfo sobre los persas en el 479 a.C., ya que las guindalezas referidas en la inscripci\u00f3n constituyen una referencia a los cables usados en el pont\u00f3n que Jerjes arroj\u00f3 sobre el Helesponto. Otra referencia se aplica a las proas de los barcos enemigos hechos como ofrenda \u201cen los santuarios de los dioses\u201d, como asegura Her\u00f3doto. Cuando se cre\u00f3 la Liga Delo \u2013 \u00c1tica, el p\u00f3rtico, con siete columnas j\u00f3nicas en la fachada, se convirti\u00f3 en signo tangible del creciente imperialismo cultural j\u00f3nico. Los \u00faltimos thesauroi incluyen dos an\u00f3nimos (37 y adlater) y el m\u00e1s antiguo de todos, el tesoro de los corintios (34) construido en el siglo VII a.C. por K\u00edpselo que guardaba muy ricas ofrendas, como el trono de Midas. Se dedic\u00f3 nuevamente en el 540 a.C. a la expulsi\u00f3n del tirano K\u00edpselo. Se puede subir por una rampa empinada para llegar a la explanada del templo de Apolo. Este tiene un muro de contenci\u00f3n de bloques poligonales construido despu\u00e9s del incendio del cuarto templo con la contribuci\u00f3n de muchas ciudades griegas. Est\u00e1 cubierto por centenares de inscripciones, muchas de las cuales se refieren a la liberaci\u00f3n de los esclavos entre el siglo II a.C. y el I d.C.  El templo de Apolo (51) fue construido despu\u00e9s del 548 a.C. y terminado en el 506 a.C. (quinto templo, que sustituy\u00f3 al de los m\u00edticos h\u00e9roes Trofonio y Agamedes que fue el cuarto, y que se edific\u00f3 en el siglo VII a.C.). Los costes fueron sufragados en parte por los Alcme\u00f3nidas, a los que Pis\u00edstrato hab\u00eda expulsado de Atenas. Pero lo que hoy vemos son las ruinas del sexto templo (o del tercero si no tenemos en cuenta los primeros tres m\u00edticos templos: el primero, de laurel, el segundo, de cera y plumas y el tercero, de bronce), reconstruido (369 \u2013 330 a.C.) despu\u00e9s de que un terremoto (o incendio, o corrimiento de tierras) derribara el anterior edificio en el 373 a.C. Algunas esculturas se salvaron; las del front\u00f3n este representaban la llegada de Apolo a Delfos desde el pa\u00eds de los Hiperb\u00f3reos, y las del front\u00f3n oeste mostraban una gigantomaquia (tal vez obras de Ant\u00e9nor).   Las esculturas de los frontones que se rompieron por el se\u00edsmo fueron enterradas con cuidado al norte de la terraza del templo y, justamente gracias a que se mantuvieron enterradas, se conservan en la actualidad mucho mejor que sus sucesoras. La reconstrucci\u00f3n de los frontones ha sido sencilla porque el front\u00f3n este era de m\u00e1rmol mientras que el oeste era de piedra caliza.  Los arquitectos de este sexto templo fueron Sp\u00edntharos, Xen\u00f3doros y Agat\u00f3n. Erigido en orden d\u00f3rico, de dimensiones 21,64 x 58,18 m, puede haberse construido usando la misma orientaci\u00f3n y proporciones que el quinto templo. Es per\u00edptero (6 x 15 columnas), con un opistodomo d\u00edstilo y pronaos \u201cin antis\u201d, y una rampa en la parte posterior de la naos que conduc\u00eda al espacio subterr\u00e1neo (adyton o manteion) donde se consultaba al or\u00e1culo. El \u03c7\u03ac\u03c3\u03bc\u03b1 \u03b3\u03b7\u03c2 (grieta de la tierra) se encuentra debajo de una cubierta boscosa junto al onfal\u00f3s, la estatua crisoelefantina de Apolo y la piedra que se\u00f1alaba la tumba de Dionisos. A ella habr\u00edan ido a parar los restos de \u00e9ste al ser despedazado ritualmente por los Titanes, seg\u00fan un mito de trasfondo \u00f3rfico. En este punto, los vapores emanados de la tierra, junto con las hojas de laurel mascadas por la sacerdotisa, induc\u00edan a \u00e9sta, sentada sobre un tr\u00edpode, a entrar en trance.   En la pronaos, las c\u00e9lebres inscripciones \u201c\u0393\u03bd\u03ce\u03b8\u03b9 \u03c3\u2019\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd: Con\u00f3cete a ti mismo\u201d y \u201c\u039c\u03b7\u03b4\u03ad\u03bd \u03ac\u03b3\u03b1\u03bd: Nada en demas\u00eda\u201d estaban grabadas en estelas. Estas sentencias, seg\u00fan Diodoro, deben atribuirse a Quil\u00f3n de Esparta, uno de los siete sabios. Tambi\u00e9n hab\u00eda tres grandes letras \u201cE\u201d cuyo significado sigue siendo discutido. La pronaos estaba cerrada por una verja de plata y en ella hab\u00eda tambi\u00e9n una cr\u00e1tera de plata y una estatua de Homero.   La decoraci\u00f3n de los frontones (fragmentos en el museo), que no estuvo terminada hasta el 327 a.C., se refer\u00eda a los aspectos oraculares y orgi\u00e1sticos de los cultos d\u00e9lficos, apol\u00edneos y dionis\u00edacos. El front\u00f3n oriental muestra a Apolo con una c\u00edtara, sentado en el tr\u00edpode, junto a su hermana (Artemisa), su madre (Let\u00f3), las Musas y Helios. El front\u00f3n oeste representa a Di\u00f3nisos y al th\u00edasos de las T\u00edades orgi\u00e1sticas. Las T\u00edades eran mujeres \u00e1ticas que iban al Parnaso cada dos a\u00f1os y, junto con las mujeres de Delfos, celebraban org\u00edas en honor de Di\u00f3nisos. Su nombre derivaba de T\u00eda, una Ninfa del pa\u00eds, hija del r\u00edo Kifis\u00f3s, que tuvo de Apolo a Delfos. Fue la primera en celebrar el culto de Di\u00f3nisos en las laderas del Parnaso.   Los frontones los atribuye Pausanias a los atenienses Prax\u00edas y Androscenis.  Seg\u00fan Pausanias, en el interior del templo estaba construido un altar de Posid\u00f3n, porque \u00e9ste hab\u00eda pose\u00eddo primitivamente el or\u00e1culo. Hab\u00eda dos im\u00e1genes de las Moiras, en lugar de las tres que habitualmente eran veneradas. La imagen de la tercera hab\u00eda sido sustituida por las de Zeus Moir\u00e1getes y la de Apolo Moir\u00e1getes.   Cerca del gran altar (40), regalo de los de Ch\u00edos en el siglo V a.C., hab\u00eda un lobo de bronce, ofrenda de los propios delfios. Del gran altar se conservan bloques y la inscripci\u00f3n votiva. No lejos del altar se encontraba el trono de P\u00edndaro. Era de hierro y en \u00e9l dicen que se sentaba cuando iba a Delfos y cantaba los himnos que hab\u00eda compuesto en honor de Apolo.  El antagonismo y la rivalidad entre las diversas \u03c0\u03cc\u03bb\u03b5\u03b9\u03c2, observados en la V\u00eda Sacra, se dejaban a un lado frente al templo, a favor de las celebraciones panhel\u00e9nicas de victoria sobre los b\u00e1rbaros. O, m\u00e1s bien, el deseo de destacar sobre los dem\u00e1s tomaba la forma de magn\u00edficas ofrendas que elud\u00edan referencias a conflictos internos. All\u00ed estaba el tr\u00edpode de oro de Platea (39), una ofrenda com\u00fan de la Liga Griega para conmemorar la victoria sobre los persas en Platea en el 479 a.C. (Algunos expertos piensan que la base visible hoy se refiere a otro tr\u00edpode dedicado por los crotoniatas en un momento situado entre finales del siglo VI y principios del siglo V a.C.).  Sin embargo, el tr\u00edpode real relacionado con la batalla de Platea, y fundido por los focidios durante la Tercera Guerra Sagrada, pudo haber estado al lado. Estaba sobre una columna de bronce dorado formada por tres serpientes enroscadas, en la que estaban grabados los nombres no s\u00f3lo de los vencedores de Platea, sino de las 31 ciudades griegas que hab\u00edan luchado contra los persas en la Segunda Guerra M\u00e9dica y que hab\u00edan dedicado la ofrenda. Seg\u00fan Pausanias, la parte de oro la fundieron los focidios cuando ocuparon Delfos durante la Tercera Guerra Sagrada (356 \u2013 346 a.C.), y la columna de bronce fue llevada por Constantino I a Constantinopla en 324 a.C. para adorno del hip\u00f3dromo. Todav\u00eda se conserva, algo mutilada, sin las cabezas de las serpientes, cerca de la Mezquita Azul de Estambul. El Consejo Arqueol\u00f3gico Central de Grecia ha adoptado por unanimidad un dictamen favorable a la construcci\u00f3n de una copia de este monumento para instalarlo en su primitivo lugar. Detr\u00e1s del tr\u00edpode de los plateos se conservan los cimientos de un gran pedestal que sosten\u00eda el carro dorado del dios Helio (38), protector de los rodios, ofrenda de \u00e9stos de finales del siglo IV a.C. All\u00ed se encontraba tambi\u00e9n la segunda ofrenda de los tarentinos, obra de \u00d3natas de \u00c9gina y de Cal\u00edteles, por una victoria sobre los peucetios y los i\u00e1podas, b\u00e1rbaros de la Magna Grecia. Estaba formado por estatuas de infantes y jinetes.  All\u00ed estaba tambi\u00e9n la estatua colosal de Apolo Sitalcas (42) (\u201cprotector del trigo\u201d) donada por los anfictiones despu\u00e9s de la Segunda Guerra Sagrada. Su tama\u00f1o era de 35 codos. Los dos tr\u00edpodes de oro (43) ofrecidos por los tiranos de Siracusa (Gel\u00f3n y Hier\u00f3n) se\u00f1alaban sus respectivas victorias sobre los \u201cb\u00e1rbaros del oeste\u201d (los cartagineses en Himera en el 480 a.C. y los etruscos en Cuma en el 474 a.C.). Junto a ellos estaban los pilares ofrecidos por Prusias II, rey de Bitinia, y Eumenes II, monarca de P\u00e9rgamo, que fueron dedicados en el 184 a.C. por los etolios a los nuevos defensores del mundo griego contra los g\u00e1latas.  Otra ofrenda impresionante era la de los cnidios de Lipari por una victoria naval sobre los etruscos a principios del siglo V. En una base que med\u00eda unos 60 m de largo hab\u00eda un total de 20 estatuas colosales de Apolo, una por cada barco capturado en la batalla. Finalmente, el pilar de Lucio Emilio Paulo (41) se levantaba en la esquina sudoriental del templo. Era un monumento con una base de unos 12 m de largo iniciado por Perseo, \u00faltimo rey de Macedonia, que fue derrotado en Pidna en el 168 a.C. por el general romano. Paulo complet\u00f3 el monumento con una estatua ecuestre de s\u00ed mismo. La inscripci\u00f3n fue la primera en lat\u00edn de un monumento oficial en territorio griego. En el extremo de la terraza oriental del templo se construy\u00f3 a finales del siglo III a.C., la stoa de \u00c1talo I de P\u00e9rgamo (47). Ten\u00eda dos pisos con 11 columnas d\u00f3ricas en la fachada de cada piso. En el siglo IV d.C. se transform\u00f3 en cisterna para alimentar a los ba\u00f1os que se encontraban m\u00e1s abajo, fuera del santuario. Frente a ellas se levantaban las estatuas del rey (45) y de su hijo Eumenes II (46). Algunos piensan que un gran cimiento rectangular enfrente de la stoa era la base del monumento que celebraba la victoria sobre los g\u00e1latas en el 241 a.C., y otros opinan que era un altar a Neopt\u00f3lemo, hijo de Aquiles, de quien los at\u00e1lidas se proclamaban descendientes.  Un oikos al este completa el complejo. \u00c9ste se ha interpretado como un lugar en el que se exhib\u00edan las ofrendas; o, acaso, como el sitio de culto de Dioniso Sphal\u00e9otas (\u201cel que se confunde y redime\u201d), asociado con T\u00e9lefo, el m\u00edtico fundador de P\u00e9rgamo.  Luego hay una serie de ruinas, entre ellas la ofrenda de D\u00e1ocos II (49), representante de Tesalia en la anfiction\u00eda, quien levanto a finales del siglo IV a.C. este monumento votivo formado por una base rectangular sobre la que se erig\u00edan nueve estatuas, entre las que destacaba la estatua de Agias, abuelo de D\u00e1ocos II y atleta victorioso en los Juegos P\u00edticos. Junto a ella se encuentra uno de los monumentos m\u00e1s conocidos de Delfos, la columna de las danzantes (48) (en el museo). De algo m\u00e1s de 11 m de altura, era visible desde cualquier punto del santuario. Se caracteriza por una base alta y una columna de m\u00e1rmol con fuste envuelto en hojas de acanto, rematado con tres danzantes, cada una de ellas con un kalathisk\u00f3s (una cesta hecha con hojas de ca\u00f1a) en la cabeza, aunque se supone que originariamente sosten\u00edan un tr\u00edpode.  Algunos estudiosos ven en este monumento una alegor\u00eda de Acanto y su aliada Esparta, que la liber\u00f3 de Atenas en el 422 a.C. y la defendi\u00f3 contra Olinto en el 382 \u2013 379 a.C. (el periodo en el que se construy\u00f3 la columna). Otros prefieren la hip\u00f3tesis de que la columna fue dedicada por los atenienses a finales del siglo IV a.C.  Despu\u00e9s de pasar la famosa estatua del auriga (55) de bronce dedicada por el tirano de Gela Polizelo, vencedor de la carrera de carros de cuatro caballos en el 478 a.C., se llega a la ofrenda de Cr\u00e1tero (56), en la que en tiempos se alz\u00f3 la estatua de bronce de Lisipo y Looecares. Representaba la caza del le\u00f3n durante la que Cr\u00e1tero salv\u00f3 la vida a Alejandro Magno (320 \u2013 300 a.C.). Desde aqu\u00ed, en el camino al teatro, se pasa por la stoa de los etolios (54) a la izquierda, fuera del recinto. Fue construido para guardar las armas capturadas a los g\u00e1latas, en el 278 a.C., por los nuevos propietarios del santuario.  El teatro (53) era sede de los Juegos P\u00edticos. Se construy\u00f3 en el siglo IV a.C. y fue restaurado 200 a\u00f1os m\u00e1s tarde y, de nuevo, en la \u00e9poca romana. La c\u00e1vea se encuentra en un cuadrado y est\u00e1 dividida en dos \u00f3rdenes: el inferior, con siete sectores, y el superior, con seis. Ten\u00eda un total de 35 gradas (28 en la parte inferior y 7 en la superior separadas por un di\u00e1zoma) y pod\u00eda albergar a unos 5.000 espectadores. A su vez, los asientos estaban divididos en dos partes: una frontal, para que el p\u00fablico se sentara, y una posterior que dejaba espacio a los pies del espectador del asiento superior. La orchestra era circular de 7 m de di\u00e1metro, si bien la que se conserva actualmente es el resultado de una reforma de \u00e9poca romana y por eso no constituye una circunferencia completa. Del mismo modo, el parapeto que protege la primera fila de asientos y la separa de la orchestra es tambi\u00e9n de \u00e9poca romana.   La escena se elevaba frente a la orchestra y ten\u00eda que salvar el desnivel de la ladera, por lo que la parte posterior del edificio descend\u00eda unos 5 m hasta cimentarse. Del edificio de la escena solo quedan los cimientos en los dos niveles. La sala de los cnidios (50) se alzaba al este del teatro en la terraza m\u00e1s alta. Era una sala de reuniones y banquetes erigida hacia el 468 a.C., que cobr\u00f3 fama por los frescos de Polignoto de Tasos, de entorno al 458 a.C., que representaban la conquista de Troya y la partida de los griegos, y el descenso de Ulises al Hades. Era de dimensiones 18,70 x 9,53 m y estaba adosada al muro del recinto sagrado, con una puerta en el lado meridional y una especie de atrio rectangular con un impluvium central por el que entraba la luz que iluminaba las pinturas.     Al oeste del teatro (de \u00e9poca romana), una senda conduce hacia el estadio, de 177,6 m de largo. \u00c9ste se alza sobre s\u00f3lidas subestructuras del siglo V a.C., pero cuatro reformas consecutivas (la \u00faltima de Herodes \u00c1tico) dieron como resultado las instalaciones que se conocen hoy en d\u00eda, con unas gradas de piedra que pod\u00edan albergar a 6.500 espectadores. EL SANTUARIO DE ATENEA PRONAIA    Antes de entrar en el santuario d\u00e9lfico, en una estrecha meseta que se encuentra a la izquierda de la carretera que da al valle del Pleistos, nos encontramos con el santuario de Atenea Pronaia, hoy llamado \u039c\u03b1\u03c1\u03bc\u03b1\u03c1\u03b9\u03ac. En este lugar tuvo que existir un centro de adoraci\u00f3n a alguna divinidad femenina como dan muestra la multitud de figuras mic\u00e9nicas que se han encontrado aqu\u00ed y que representan a una diosa con los brazos abiertos. M\u00e1s tarde, el santuario fue dedicado a Atenea; \u00e9sta, junto con el h\u00e9roe local F\u00edlacos, eran los guardianes del santuario de Apolo y de su templo. A principios del siglo VI a.C., el santuario fue ampliado y se construy\u00f3 un muro perimetral que abarcaba un espacio de unos 150 x 40 m. Funcionaba a modo de muro de contenci\u00f3n para proteger y sostener la terraza artificial sobre la que se eligieron los monumentos.  La visita comienza en el templo de Atenea Pronaia (8) (\u201cla que precede al templo [de Apolo]\u201d). Es un edificio d\u00f3rico per\u00edptero (6 x 12 columnas) del siglo VI a.C., construido con piedra de poros y de dimensiones 13,25 x 27,45 m. El templo se levantaba sobre un podio de piedra calc\u00e1rea, pero el edificio en s\u00ed se construy\u00f3 con toba volc\u00e1nica, un material aislante que se endurece a medida que pasa el tiempo. Las cornisas y decoraciones eran de terracota, mientras que la galer\u00eda del peristilo circundante se paviment\u00f3 con grandes guijarros a modo de mosaico.  Tiene una plataforma de solo dos pelda\u00f1os, una naos amplia y muy profunda y una pronaos d\u00edstila \u201cin antis\u201d. Restaurado despu\u00e9s del corrimiento de tierras del 480 a.C. (una de cuyas rocas puede verse todav\u00eda entre los altares al este del templo), fue levantado sobre un edificio del siglo VII a.C. del que solo unos cuantos vestigios han salido a la luz, en la zona que est\u00e1 frente al templo. Era uno de los templos m\u00e1s antiguos que se conocen. En el siglo IV a.C. volvi\u00f3 a destruirse el templo del que hoy vemos s\u00f3lo las ruinas. Otro corrimiento de tierras fue el causante de una \u00faltima destrucci\u00f3n. En 1905 un corrimiento de tierras provoc\u00f3 que grandes rocas destruyeran 12 de las 15 columnas que se hab\u00edan salvado.   Un altar  se alzaba a la derecha, cerca de otro altar anterior. El original era el altar (9). Dos peque\u00f1os edificios (10) se elevaban en la terraza del este. Eran tambi\u00e9n del siglo VI a.C. y se han interpretado como templos de un santuario dedicado a F\u00edlacos, el h\u00e9roe local que salv\u00f3 Delfos de los persas en el 480 a.C. (Otra sugerencia es que los templos estaban dedicados a Atenea y Artemisa).  Al oeste hab\u00eda dos thesauroi. El primero es un tesoro an\u00f3nimo (7).  Construido en el orden d\u00f3rico (c. 475 a.C.), estaba probablemente relacionado con la victoria del 480 a.C. sobre los persas. Se alzaba sobre una plataforma escalonada de tres pelda\u00f1os de piedra calc\u00e1rea y de 6,6 x 9,7 m. El otro tesoro se ha identificado recientemente como el tesoro de Masalia (6) (actual Marsella). El edificio fue dedicado en el 530 \u2013 500 a.C. y probablemente se transform\u00f3 en lugar para el culto imperial durante el reinado del emperador Claudio. Las dos columnas de la pronaos eran j\u00f3nicas con un capitel extra\u00f1o, con decoraci\u00f3n de hojas de palmera, del tipo que los arque\u00f3logos llaman e\u00f3lico, conocido en Asia Menor, en Focea, la metr\u00f3polis de la colonia de Masalia. Era ligeramente menor que el tesoro d\u00f3rico (med\u00eda 6,1 x 8,4 m), pero m\u00e1s estilizado, por lo que debi\u00f3 quedar ensombrecido cuando se edific\u00f3 el tesoro vecino, algo m\u00e1s adelantado. Se conservan trozos del friso con una representaci\u00f3n de la gigantomaquia  y de la amazonomaquia y del front\u00f3n y las acroteras con formas quiz\u00e1s de nikes y esfinges aladas.  El gran tholos (4) se alzaba en el centro de la terraza. El gran arquitecto e ingeniero Vitrubio (siglo I d.C.) atribuy\u00f3 esta obra maestra de la arquitectura a Teodoro de Focea, y est\u00e1 datado en el 380 \u2013 370 a.C. Aunque considerado un monumento cl\u00e1sico, su clasicismo es solo externo: krep\u00eddoma circular de tres escalones de 13,5 m de di\u00e1metro en la base, per\u00edstasis d\u00f3rica (20 columnas de casi 6 m de altura), arquitrabe con 20 metopas y armon\u00eda de la arquitectura en su conjunto. Internamente, sin embargo, son visibles las nuevas tendencias: las 10 (o 13) elegantes semicolumnas corintias que tocan el muro interno de la naos introducen un elemento pict\u00f3rico y colorista, y la cornisa alrededor de la base de la naos y los artesones del techo del p\u00f3rtico est\u00e1n inundados de tensi\u00f3n din\u00e1mica. La decoraci\u00f3n se ha conservado muy fragmentaria, pero se ha sugerido que en las metopas pudo haber representada una amazonomaquia y una centauromaquia.  La cella med\u00eda 8,4 m de di\u00e1metro y estaba rodeada con un rodapi\u00e9 con decoraci\u00f3n floral y, en la parte superior, un friso con otras cuarenta metopas, alternadas con triglifos, en las que quiz\u00e1s estaban representados los trabajos de H\u00e9rcules y escenas de la vida de Teseo. La puerta de entrada se hallaba situada en la parte sur. Consist\u00eda en una triple apertura flanqueada por dos columnas j\u00f3nicas y cerrada con verjas de bronce o hierro que proteg\u00edan las puertas de madera. El suelo estaba pavimentado con placas de caliza negra, pero en el centro hab\u00eda una circunferencia de m\u00e1rmol blanco.     El contraste entre el blanco del m\u00e1rmol pent\u00e9lico y los tonos oscuros de la piedra de Eleusis no empa\u00f1an la pureza de las l\u00edneas arquitect\u00f3nicas, sino que realzan su equilibrada distribuci\u00f3n. La parte del edificio que m\u00e1s problemas de reconstrucci\u00f3n presenta es el tejado y las cornisas, ya que se conservan fragmentos de dos cornisas de diferentes tama\u00f1os. En un principio se pens\u00f3 que pudo haber dos tejados superpuestos, uno m\u00e1s alto para la circunferencia de la cella y otro m\u00e1s bajo para el peristilo; tambi\u00e9n se ha sugerido que las dos cornisas se suced\u00edan formando dos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos con una funci\u00f3n decorativa; sin embargo, la hip\u00f3tesis m\u00e1s aceptada es que el se\u00edsmo del a\u00f1o 373 a.C. destruy\u00f3 el primer techo y \u00e9ste se reconstruy\u00f3 durante la reforma.   El prop\u00f3sito del edificio sigue siendo incierto. Una hip\u00f3tesis sugiere que era un heroon para F\u00edlacos.  M\u00e1s al oeste est\u00e1n las ruinas de un templo (3), d\u00f3rico (11 x 22 m) construido con piedra caliza, pr\u00f3stilo y hex\u00e1stilo, con pronaos. La naos tiene una triple entrada subrayada por dos columnas j\u00f3nicas. Fue erigido hacia el 365 \u2013 360 a.C. quiz\u00e1s para sustituir al templo de Atenea destruido. Cerca se encuentran las trazas de un edificio parcialmente destruido por el templo que pudo haber sido la oplothiki (2), del siglo V a.C.  Desde la zona de descanso se puede llegar al gimnasio del siglo IV a.C. Fue uno de los primeros complejos deportivos en construirse en toda Grecia. Muy cerca queda la fuente Kastalia, cuyas aguas se canalizaron en parte para abastecer los ba\u00f1os del gimnasio. El edificio no fue nada f\u00e1cil de excavar, puesto que sobre sus restos se hab\u00eda construido en el siglo XVIII el monasterio de la Dormici\u00f3n de la Virgen. El gimnasio era un edificio p\u00fablico de cuya construcci\u00f3n y mantenimiento se encarg\u00f3 tanto la anfiction\u00eda d\u00e9lfica como las autoridades de la ciudad de Delfos. Como tal, era usado habitualmente para ejercitarse por los habitantes de la ciudad y tambi\u00e9n por los atletas extranjeros que acud\u00edan cada cuatro a\u00f1os a los cert\u00e1menes deportivos.    La pista abierta (paradromis) y la galer\u00eda cubierta (xyst\u00f3s), usadas para entrenamientos y carreras en momentos de mal tiempo, est\u00e1n en la m\u00e1s alta de las dos terrazas que ocupa; la palestra, al sur, y una piscina circular (loutr\u00f3n, al norte), en la inferior. El xyst\u00f3s med\u00eda 186 m de largo. Era un p\u00f3rtico de columnas d\u00f3ricas cuyo pavimento de arena hac\u00eda las funciones de pista de entrenamiento en los d\u00edas de lluvia. El paradromis med\u00eda 172 m de largo. Esta pista estaba delimitada en los extremos por unas losas que marcaban el inicio y el fin, en las que se conservan las ranuras donde los atletas colocaban las manos y los pies para tomar impulso al inicio de la carrera. Dos largas canalizaciones enmarcaban esta pista, al norte y al oeste, para conducir el agua de la fuente Kastalia hasta los ba\u00f1os. Los ba\u00f1os griegos contaban con una piscina circular de 10 m de di\u00e1metro y escalonada con casi 2 m de profundidad. En la pared este hab\u00eda diez ca\u00f1os por donde sal\u00eda el agua canalizada que serv\u00eda para rellenar la piscina. A su vez, la pileta desaguaba por el noroeste mediante una alcantarilla que atravesaba el muro exterior.    Al norte de la piscina circular hay un peque\u00f1o edificio de ba\u00f1os romanos. Desde la carretera moderna, se ver\u00e1 la fuente de Kastalia, que recoge el agua que borbotea entre las Fedr\u00edades.  Era una construcci\u00f3n de la \u00e9poca de la Primera Guerra Sagrada (600 \u2013 590 a. C.). Aqu\u00ed se lavaban sacerdotes y peregrinos antes de entrar en el templo. En la actualidad hay tres fuentes visibles: una con un patio enlosado era arcaica con restauraci\u00f3n helen\u00edstica; otra es moderna, y la tercera era helen\u00edstica, con patio rectangular y un dep\u00f3sito adornado con semipilares y seis bocas de agua. La \u00faltima de estas fuentes se encuentra donde se practicaba el culto a Gaia y Pit\u00f3n. Se conoc\u00eda como Ialon hydor (\u201cagua que habla\u201d), con la que la pitonisa se lavaba el cabello antes de sus respuestas oraculares.         El  museo  El Museo Arqueol\u00f3gico de Delfos ofrece una espectacular visi\u00f3n transversal de la escultura arcaica y de estilo severo, y \u00e9ste ser\u00e1 el hilo conductor seguido en la presentaci\u00f3n de las salas. SALAS 1 y 2: En ellas se exponen figuritas mic\u00e9nicas y ofrendas votivas de bronce del periodo geom\u00e9trico y del arcaico: tr\u00edpodes, figuras antropomorfas y zoomorfas obras orientales o de inspiraci\u00f3n oriental, joyas y armas. Hay tambi\u00e9n una serie de escudos de bronce de los siglos VIII y VII a.C., y de decoraciones en forma de cabezas de grifos (siglos VIII a.C. y posteriores) usadas en calderos.  SALA 3: Las piezas m\u00e1s sobresalientes de la sala son los kouroi gemelos, acaso Kl\u00e9obis y B\u00edtonas, que llevaron a su madre (la sacerdotisa de Hera) en un carro durante 45 estadios desde la ciudad de Argos al santuario de la diosa. Las obras se atribuyen al escultor argivo Polimedes en los inicios del siglo VI a.C. La sala exhibe asimismo las cuatro metopas del tesoro de Sici\u00f3n: Europa y el toro, los Argonautas, los Di\u00f3scuros y el jabal\u00ed de Calidonia de c. 560 a.C. SALA 4: El contenido de esta sala se encontr\u00f3 en dos zanjas cavadas bajo la V\u00eda Sacra en 1939 frente al p\u00f3rtico de los atenienses. La pieza m\u00e1s destacada es una ofrenda votiva en forma de un toro de plata de la primera mitad del siglo IV a.C. Obs\u00e9rvense asimismo los fragmentos de dos estatuas crisoelefantinas de tama\u00f1o natural (mediados del siglo IV a.C.).  SALA 5: Es la sala del Tesoro de Sifnos.  Es una de las salas m\u00e1s importantes del museo; exhibe el friso y el front\u00f3n oriental del famoso monumento construido hacia el 525 a.C. El maestro de los lados oeste y sur del friso (\u03b7 \u039a\u03c1\u03af\u03c3\u03b7 \u03c4\u03bf\u03c5 \u03a0\u03ac\u03c1\u03b7: el Juicio de Paris y el rapto de las Leuc\u00edpides) cre\u00f3 distintos vol\u00famenes con figuras que se distinguen claramente del fondo. El maestro que produjo los lados norte y este (gigantomaquia y luchas de griegos y troyanos en presencia de dioses) hace m\u00e1s uso del color y prefiere el altorrelieve, con acci\u00f3n m\u00e1s compleja en el fondo y una narraci\u00f3n m\u00e1s distribuida. (Algunos expertos sugieren que pudo ser Endoios).  En la Gigantomaquia los gigantes atacan por la derecha y se representan fuertemente armados. Por la izquierda se defienden los dioses. En el extremo izquierdo se encuentra Hefesto en pie ante sus fuelles. Siguen Dem\u00e9ter y Core y, despu\u00e9s, Di\u00f3nisos al que vemos con la n\u00e9bride y la diosa Cibeles sobre su carro tirado `por leones. A continuaci\u00f3n, Apolo y \u00c1rtemis disparan flechas contra los enemigos. Ante ellos est\u00e1 el gigante K\u00e1ntharos. En esta parte, ahora borrado, se encontraba Zeus sobre su carro. Siguen, bien conservados, Hera y Atenea, Ares con casco y escudo y Hermes con su yelmo c\u00f3nico. De la parte final s\u00f3lo se conservan restos de la parte inferior del cuerpo de Poseid\u00f3n y de Anf\u00edtrite.    El peque\u00f1o front\u00f3n (disputas entre Apolo y Heracles por el tr\u00edpode d\u00e9lfico) tiene figuras en forma de recortes que carecen de gracia y refinamiento. Esta sala contiene tambi\u00e9n una de las dos cari\u00e1tides del tesoro, la cabeza de otra cari\u00e1tide modelada vigorosamente, datable hacia el 350 a.C. y la esfinge que coronaba la columna de los naxiotas (560 a.C.). SALA 6: Est\u00e1 dedicada a lo que se ha conservado del Templo de Apolo. Del front\u00f3n este del primitivo templo de los Alcme\u00f3nidas se conservan trozos de tres de los cuatro caballos del carro con el que Apolo entr\u00f3 en Delfos acompa\u00f1ado de su madre Let\u00f3 y de su hermana \u00c1rtemis. A la izquierda del carro se conservan tres figuras femeninas mientras que a la derecha de aqu\u00e9l se conservan trozos de tres figuras masculinas desnudas. En la representaci\u00f3n aparecen tambi\u00e9n leones atacando a un toro y a un ciervo. El front\u00f3n estaba pintado con colores intensos; huellas de la pintura se distinguen en algunas partes del mismo.  A la izquierda del front\u00f3n se puede ver la figura de una Nike, posiblemente la acrotera central del templo.  En el front\u00f3n oeste se representaba una Gigantomaquia. \u00c9ste es el front\u00f3n que admiraba el coro en el I\u00f3n de Eur\u00edpides (Eur\u00edpides. I\u00f3n 190 y ss.) En el front\u00f3n este del templo del siglo IV se representa a Apolo sentado en el tr\u00edpode rodeado de \u00c1rtemis, Let\u00f3 y de las Musas. Es obra de Prax\u00edas y Androscenis entorno al 330 a.C.  En el front\u00f3n oeste se representa a Di\u00f3nisos con las Th\u00edades. Es obra, tambi\u00e9n, de Prax\u00edas y Androscenis entorno al 330 a.C.  SALAS 7 y 8: Est\u00e1n dedicadas al Tesoro de los atenienses. El edificio fue un hito en la decoraci\u00f3n arquitect\u00f3nica arcaica tard\u00eda. Aunque la falta de piezas conservadas en los frontones (escenas de combate que, probablemente, glorificaban a Heracles y Teseo) impide un juicio sobre las cualidades estil\u00edsticas de la obra, la relativamente buena conservaci\u00f3n de las metopas (amazonomaquia al este, haza\u00f1as de Teseo al sur, trabajos de Heracles al norte y oeste) ofrece una apreciaci\u00f3n de la naturaleza unificada de las escenas, aunque fueran obra de escultores diferentes. Talladas en altorrelieve, algunas partes, sobre todo las cabezas, se destacan completamente del fondo, y el deseo de reproducir la acci\u00f3n es evidente, aunque los cuerpos se expresan de un modo convencional y m\u00e1s bien conservador (c. 500 a.C.). Otros, bas\u00e1ndose en el criterio de Pausanias, datan la obra despu\u00e9s del 490 a.C. SALA 9: Dedicada a ofrendas del siglo V a.C.: esculturas del templo de Atenea Pronaia, estatuillas de bronce y decoraci\u00f3n en arcilla de edificios.   Especialmente notable es una copa \u00e1tica en la vitrina de la pared. Tiene un fondo blanco con Apolo sosteniendo una c\u00edtara en la mano izquierda y vertiendo una libaci\u00f3n desde un cuenco con la mano derecha (c. 470 a.C.). SALA 10: Est\u00e1 dedicada al Tholos. Muestra la decoraci\u00f3n arquitect\u00f3nica del c\u00e9lebre tholos de Marmari\u00e1. Por desgracia, apenas queda nada de los dos frisos d\u00f3ricos (el externo de la amazonomaquia y el interno de una centauromaquia). La situaci\u00f3n es la misma para las acroteras, debido a la repetida reutilizaci\u00f3n de los materiales del edificio desde finales de la antig\u00fcedad. Consecuentemente, s\u00f3lo se han montado en reconstrucci\u00f3n cuatro metopas en estado deficiente. Sin embargo, el estado de las piezas no oculta la excepcional calidad de su ejecuci\u00f3n, cercana a la de los frisos de Vasses. Junto a las metopas hay cuatro estatuas que eran, quiz\u00e1s, las acroteras del templo.  SALA 11: La sala presenta las tres danzantes (\u201c\u03bf\u03b9 \u03c7\u03bf\u03c1\u03b5\u03cd\u03c4\u03c1\u03b9\u03b5\u03c2\u201d) que coronaban la columna de m\u00e1s de 11 m de altura rodeada con hojas de acanto. Las fechas consideradas para la obra oscilan entre el 380 a.C. (seg\u00fan una dedicatoria desconocida, posiblemente espartana) y el 335 \u2013 325 a.C. (seg\u00fan una dedicatoria ateniense). Si fuera cierto lo segundo, las danzantes podr\u00edan ser las tres hijas de Erecteo.  La sala contiene otros elementos de importancia como las estatuas de la donaci\u00f3n de D\u00e1ocos II el tetrarca tesalio de la Liga D\u00e9lfica durante varios a\u00f1os a partir del 338 a.C. De las nueve estatuas originales, seis se han encontrado enteras, adem\u00e1s de la base de la s\u00e9ptima. En el conjunto se representaba al propio D\u00e1ocos, su hijo y sus antecesores frente a la estatua de Apolo.  La autor\u00eda de las estatuas no se conoce: la atribuci\u00f3n a Eut\u00edcrates, hijo de Lisipo, es puramente hipot\u00e9tica. Las estatuas de Agelaos y Ag\u00edas (bisabuelo de D\u00e1ocos y famoso atleta de mediados del siglo V a.C.), pertenecientes al anterior conjunto, parecen situarse bajo la visi\u00f3n art\u00edstica de Lisipo, y parece claro, que el gran escultor de Sici\u00f3n produjo al menos la segunda para la donaci\u00f3n de bronce de Farsalo, que replic\u00f3 en m\u00e1rmol en Delfos. Se considera un\u00e1nimemente una de las obras m\u00e1s importantes del escultor. En ella se encuentra tambi\u00e9n una copia del onfal\u00f3s original de tiempos helen\u00edsticos o romanos. Una hip\u00f3tesis reciente propuesta por los historiadores franceses Amandry y Mart\u00ednez propone que esta representaci\u00f3n en m\u00e1rmol del centro del mundo formaba parte de la columna de las danzantes SALA 12: La sala contiene la excelente estatua de Antinoo de la \u00e9poca de Adriano. SALA 13: Est\u00e1 dedicada \u00fanicamente a la c\u00e9lebre estatua de bronce del Auriga (\u201c\u039f \u0397\u03bd\u03af\u03bf\u03c7\u03bf\u03c2\u201d). En ella puede verse parte de un grupo, formado por carro, caballos y auriga cogiendo las riendas (\u201c\u03c4\u03b1 \u03b7\u03bd\u03af\u03b1\u201d), dedicado por Pol\u00edzalos, rey de Gela, despu\u00e9s de su victoria como propietario del carro ganador, no como jinete, en los Juegos P\u00edticos del 478 o 474 a.C.  Esta c\u00e9lebre estatua de bronce incluye todas las principales caracter\u00edsticas del estilo severo, como cabeza redondeada, superficies faciales tensas (el brillo de la mirada del muchacho es excepcional), rizos tersos del cabello, sencillez arquitect\u00f3nica del \u03c7\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd y formas anat\u00f3micas r\u00edgidas de los brazos y los pies. La base parece llevar la firma del escultor Sotades de Tespia; sin embargo, no parece seguro, ya que el estilo podr\u00eda ser menos \u00e1tico que del Peloponeso o, posiblemente, de la Magna Grecia. Se ha aventurado el nombre de Pit\u00e1goras de Reggio, que estuvo activo durante la \u00e9poca de los tiranos de Sicilia.<\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">FOTOGRAF\u00cdAS<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"3427\" height=\"2240\" data-id=\"15980\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.2-La-ciudad-y-el-santuario.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15980\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"5354\" height=\"3636\" data-id=\"16101\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.5-Reconstruccion-del-santuario.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16101\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1623\" height=\"1375\" data-id=\"15949\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.7-Maqueta-del-santuario.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15949\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1629\" height=\"869\" data-id=\"15943\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.8-Maqueta-del-santuario.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15943\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2371\" height=\"2288\" data-id=\"16007\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.9-Vista-aerea-del-santuario.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16007\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2048\" height=\"1536\" data-id=\"15942\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.10-Agora-romana.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15942\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15941\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.11-Agora-romana.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15941\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4217\" height=\"2793\" data-id=\"16034\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.12-Base-del-Toro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16034\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16037\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.13-Ofrenda-de-los-arcadios-y-monumento-navarcas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16037\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3758\" height=\"951\" data-id=\"15963\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.14-Reconstruccion-de-los-monumentos-de-Lisandro-maraton-Caballo-de-Troya-y-Tarentinos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15963\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3669\" height=\"3100\" data-id=\"16068\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.15-Conjunto-de-las-37-estatuas-de-bronce.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16068\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16071\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.16-El-Caballo-de-Troya.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16071\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16081\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.17-Monumento-de-los-Heroes-de-Argos-9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16081\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"15998\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.18-Monumento-de-los-Heroes-de-Argos-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15998\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16035\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.19-Hornacinas-votivas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16035\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16018\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.20-Monumento-de-los-reyes-de-Argos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16018\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16074\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.21-Tesoro-de-Sicion.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16074\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16001\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.22-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16001\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2912\" height=\"2325\" data-id=\"16000\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.23-Reconstruccion-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16000\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"443\" height=\"594\" data-id=\"15939\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.24-Reconstruccion-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15939\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1918\" height=\"1580\" data-id=\"15979\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.25-Reconstruccion-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15979\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2954\" height=\"4109\" data-id=\"16030\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.26-Entrada-al-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16030\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"390\" height=\"594\" data-id=\"15940\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.28-Detalle-del-entablamento-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15940\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16093\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.29-Tesoro-de-Tebas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16093\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16092\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.30-Tesoro-de-los-Beocios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16092\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15947\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.31-Tesoro-de-los-atenienses-desde-el-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15947\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16003\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.32-Tesoro-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16003\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1536\" height=\"2048\" data-id=\"15961\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.33-Tesoro-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15961\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2887\" height=\"2305\" data-id=\"16005\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.34-Reconstruccion-del-Tesoro-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16005\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16091\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.35-Tesoros-de-Potidea-y-Spina.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16091\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16088\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.36-El-tesoro-de-Cnido.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16088\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16100\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.37-El-tesoro-de-Caere.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16100\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16086\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.38-Bouleuterio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16086\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16044\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.39-Roca-de-la-Sibila.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16044\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16028\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.40-Pedestal-de-la-columna-de-los-naxiotas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16028\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1144\" height=\"1424\" data-id=\"15960\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.41-Reconstruccion-de-la-columna-de-los-naxiotas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15960\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16087\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.42-Roca-de-Leto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16087\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4301\" height=\"2859\" data-id=\"16097\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.43-Pedestal-votivo-de-los-beocios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16097\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16039\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.44-Stoa-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16039\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15951\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.45-Stoa-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15951\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1908\" height=\"1173\" data-id=\"15967\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.46-Reconstruccion-de-la-stoa-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15967\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16095\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.47-Tesoro-de-los-corintios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16095\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16056\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.48-Tesoro-anonimo-y-Pritaneio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16056\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15955\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.49-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15955\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2048\" height=\"1536\" data-id=\"15968\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.50-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15968\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"15996\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.51-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15996\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16025\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.52-El-templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16025\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3402\" height=\"2310\" data-id=\"16016\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.53-Reconstruccion-del-templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16016\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16041\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.54-Altar-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16041\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2340\" height=\"1690\" data-id=\"15970\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.55-Reconstruccion-del-Gran-Altar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15970\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1337\" height=\"386\" data-id=\"15945\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.57-Reconstruccion-del-fronton-este-del-templo-de-los-alcmeonidas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15945\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1346\" height=\"398\" data-id=\"15944\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.58-Reconstruccion-del-fronton-oeste-del-templo-de-los-alcmeonidas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15944\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16023\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.59-El-Tripode-de-Platea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16023\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"1940\" data-id=\"15946\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.60-Reconstruccion-del-tripode-de-Platea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15946\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"877\" height=\"1869\" data-id=\"15948\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.61-El-carro-del-sol.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15948\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4307\" height=\"2445\" data-id=\"16022\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.62-Estatua-de-Apolo-y-Tripodes-de-oro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16022\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2135\" height=\"4096\" data-id=\"16010\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.63-Pilar-de-Prusia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16010\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16055\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.64-Monumento-de-Emilio-Paulo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16055\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1564\" height=\"4221\" data-id=\"15993\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.65-Reconstruccion-del-monumento-de-Emilio-Paulo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15993\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3837\" height=\"1341\" data-id=\"15986\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.66-Relieves-de-la-base-del-monumento-de-Emilio-Paulo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15986\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2757\" height=\"1306\" data-id=\"15988\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.67-La-stoa-de-Atalo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15988\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2809\" height=\"1695\" data-id=\"15992\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.68-La-estatua-de-Atalo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15992\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16094\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.69-La-estatua-de-Eumenes-II.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16094\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3933\" height=\"1184\" data-id=\"15994\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.70-La-ofrenda-de-Daocos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15994\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1802\" height=\"1429\" data-id=\"15971\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.71-La-columna-de-las-danzantes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15971\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1027\" height=\"2211\" data-id=\"15956\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.72-Reconstruccion-de-la-columna-de-las-danzantes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15956\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16096\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.73-Estatua-del-auriga.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16096\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16090\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.74-Ofrenda-de-Cratero.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16090\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16062\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.75-Stoa-de-los-etolios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16062\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16099\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.76-Stoa-de-los-etolios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16099\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2048\" height=\"1536\" data-id=\"15969\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.77-Teatro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15969\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15958\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.78-Teatro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15958\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2882\" height=\"2310\" data-id=\"16029\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.79-Reconstruccion-del-teatro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16029\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16038\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.80-Decoracion-de-la-escena-del-teatro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16038\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3177\" height=\"1060\" data-id=\"15983\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.81-La-sala-de-los-cnidios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15983\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1647\" height=\"1165\" data-id=\"15977\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.82-Recreacion-de-un-pequeno-fragmento-de-la-pintura-de-Polignoto-la-conquista-de-Troya.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15977\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1654\" height=\"1062\" data-id=\"15974\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.83-Recreacion-de-un-pequeno-fragmento-de-la-pintura-de-Polignoto-el-descenso-de-Ulises-al-Hades.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15974\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2048\" height=\"1536\" data-id=\"15962\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.84-El-estadio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15962\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2048\" height=\"1536\" data-id=\"15972\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.85-El-estadio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15972\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2337\" height=\"3031\" data-id=\"16040\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.88-Vista-aerea-del-santuario-de-Atenea-Pronaia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16040\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"5323\" height=\"1507\" data-id=\"16024\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.89-Reconstruccion-del-santuario-de-Atenea.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16024\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2440\" height=\"3046\" data-id=\"16067\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.91-Reconstruccion-del-santuario.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16067\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16064\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.92-Vista-del-Yacimiento.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16064\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16045\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.93-Vista-del-yacimiento.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16045\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16066\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.94-Templo-de-Atenea-Pronaia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16066\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16060\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.95-Templo-de-Atenea-Pronaia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16060\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3862\" height=\"2139\" data-id=\"16011\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.96-El-altar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16011\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4301\" height=\"2018\" data-id=\"16020\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.97-Pequenos-edificios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16020\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3042\" height=\"1461\" data-id=\"15987\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.98-Planta-de-los-tesoros.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15987\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15954\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.99-Tholos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15954\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"1600\" data-id=\"15953\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.100-Tholos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15953\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16032\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.101-El-Tholos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16032\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2877\" height=\"2315\" data-id=\"16047\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.102-Reconstruccion-del-Tholos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16047\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3946\" height=\"2490\" data-id=\"16017\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.103-Templo-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16017\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16098\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.104-Templo-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16098\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1712\" height=\"1707\" data-id=\"15982\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.105-La-Oplothiki.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15982\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1489\" height=\"929\" data-id=\"15952\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.106-Vista-del-gimnasio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15952\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16065\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.107-El-gimnasio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16065\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15957\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.108-Palestra-y-piscina-circular.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15957\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16079\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.109-Piscina-circular.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16079\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3407\" height=\"2170\" data-id=\"16021\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.110-Reconstruccion-del-gimnasio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16021\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1745\" height=\"1123\" data-id=\"15975\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.111-Manatial-de-Kastalia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15975\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16049\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.112-Fuente-Kastalia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16049\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16078\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.113-Fuente-Kastalia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16078\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"533\" data-id=\"15950\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.114-Museo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15950\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2389\" height=\"2923\" data-id=\"15989\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.116-Cabeza-de-grifo-de-bronce-del-siglo-VII-a.C.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15989\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3660\" height=\"3212\" data-id=\"16059\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.117-Escudo-tipo-Herzsprung-de-caracter-votivo.-Finales-del-siglo-VIII-a.C.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16059\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1728\" height=\"2961\" data-id=\"15990\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.118-Kouroi-gemelos-acaso-Kleobis-y-Bitonas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15990\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3298\" height=\"2532\" data-id=\"16013\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.119-Metopa-del-tesoro-de-Sicion.-Toro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16013\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3651\" height=\"2477\" data-id=\"16051\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.120-Metopa-del-tesoro-de-Sicion.-Argonautas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16051\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16042\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.121-Metopa-del-Tesoro-de-Sicion.-Dioscuros.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16042\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3958\" height=\"2962\" data-id=\"16046\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.122-Metopa-del-Tesoro-de-Sicion.-Jabali.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16046\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3667\" height=\"2115\" data-id=\"15995\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.123-Toro-de-plata.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15995\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1860\" height=\"2139\" data-id=\"15976\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.124-Estatua-crisoelefantina-de-mujer.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15976\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1608\" height=\"2296\" data-id=\"15981\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.125-Cabeza-crisoelefantina-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15981\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16063\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.126-Fronton-este-y-friso-este-del-tesoro-de-Sicion.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16063\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"336\" data-id=\"15966\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.127-Reconstruccion-del-Friso-este-del-Tesoro-de-Sifnos.-Troya.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15966\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15973\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.128-Friso-este-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15973\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4306\" height=\"2225\" data-id=\"16036\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.129-Friso-este-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16036\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4281\" height=\"1927\" data-id=\"16031\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.130-Friso-norte-del-Tesoro-de-Sifnos.-Gigantomaquia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16031\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"2198\" data-id=\"16033\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.131-Friso-norte-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16033\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4305\" height=\"2524\" data-id=\"16061\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.132-Friso-norte-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16061\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4315\" height=\"2259\" data-id=\"16057\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.133-Friso-norte-del-Tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16057\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3558\" height=\"2262\" data-id=\"16050\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.134-Friso-norte-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16050\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4209\" height=\"2616\" data-id=\"16076\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.135-Friso-oeste-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16076\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4134\" height=\"2607\" data-id=\"16075\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.136-Friso-oeste-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16075\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4218\" height=\"2198\" data-id=\"16054\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.137-Friso-oeste-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16054\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3521\" height=\"2039\" data-id=\"16026\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.138-Friso-sur-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16026\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4311\" height=\"2262\" data-id=\"16073\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.139-Friso-sur-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16073\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1490\" height=\"4171\" data-id=\"16019\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.140-Cariatide-del-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16019\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"15984\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.141-Esfinge-de-los-naxiotas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15984\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1478\" height=\"401\" data-id=\"15985\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.142-Reconstruccion-del-fronton-este-del-templo-de-los-Alcmeonidas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15985\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"1052\" data-id=\"15999\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.143-Fronton-este-del-templo-de-los-Alcmeonidas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15999\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4307\" height=\"2335\" data-id=\"16072\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.144-Detalle-de-la-esquina-derecha-del-fronton-este-del-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16072\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4181\" height=\"792\" data-id=\"16009\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.145-Reconstruccion-del-fronton-oeste-del-templo-de-los-Alcmeonidas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16009\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3865\" height=\"1238\" data-id=\"16027\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.146-Fronton-este-del-templo-de-los-Alcmeonidas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16027\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2073\" height=\"3175\" data-id=\"16052\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.147-Figura-de-Nike-del-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16052\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3447\" height=\"884\" data-id=\"15997\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.148-Reconstruccion-del-fronton-este-del-templo-clasico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15997\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3642\" height=\"1899\" data-id=\"16058\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.149-Fronton-este-del-templo-clasico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16058\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"737\" height=\"1211\" data-id=\"15991\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.150-Apolo-en-el-tripode.-Figura-central-del-fronton-este-del-templo-clasico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15991\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3907\" height=\"850\" data-id=\"16004\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.151-Reconstruccion-del-fronton-oeste-del-templo-clasico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16004\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3562\" height=\"2083\" data-id=\"16053\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.152-Fronton-oeste-del-templo-clasico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16053\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3745\" height=\"1669\" data-id=\"16043\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.153-Metopas-del-lado-sur-del-Tesoro-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16043\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4094\" height=\"2973\" data-id=\"16085\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.154-Metopas-del-lado-norte-del-Tesoro-de-los-atenienses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16085\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2887\" height=\"2929\" data-id=\"16089\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.155-Metopa-del-lado-sur-del-Tesoro-de-los-atenienses.-Teseo-y-las-amazonas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16089\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16083\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.156-Metopa-del-lado-norte-del-Tesoro-de-los-atenienses.-Heracles-y-la-cierva.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16083\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2738\" height=\"2393\" data-id=\"16048\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.157-Copa-atica.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16048\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4210\" height=\"2192\" data-id=\"16077\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.158-Metopas-del-Tholos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16077\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2861\" height=\"3014\" data-id=\"16080\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.159-Metopa-del-Tholos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16080\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"844\" height=\"2457\" data-id=\"16002\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.160-Las-danzantes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16002\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16084\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.161-La-donacion-de-Daocos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16084\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4320\" height=\"3240\" data-id=\"16082\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.162-La-donacion-de-Daocos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16082\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1972\" height=\"3274\" data-id=\"16070\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.163-Estatua-de-Agias.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16070\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"900\" data-id=\"16006\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.164-Onfalos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16006\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1579\" height=\"3686\" data-id=\"16069\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.165-Estatua-de-Antinoo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16069\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"16015\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.166-Estatua-de-Antinoo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16015\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"659\" height=\"569\" data-id=\"16008\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.167-Estatua-del-Auriga.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16008\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"1200\" data-id=\"16014\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.168-Estatua-del-Auriga.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16014\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1188\" height=\"501\" data-id=\"16012\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.169-Reconstruccion-del-grupo-del-auriga.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16012\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PLANOS<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3210\" height=\"1350\" data-id=\"15978\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.115-Plano-del-museo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15978\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3169\" height=\"1205\" data-id=\"15965\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.56-Planta-del-Templo-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15965\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2135\" height=\"2625\" data-id=\"15964\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.27-Reconstruccion-de-la-entrada-al-tesoro-de-Sifnos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15964\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3158\" height=\"1488\" data-id=\"15959\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.86-Planta-del-santuario-de-Atenea-Pronaia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15959\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3271\" height=\"1657\" data-id=\"15938\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.1-Topografia-de-la-zona.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15938\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2332\" height=\"1904\" data-id=\"15937\" src=\"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/captioned_Diapo-18.3-Planta-general-del-santaurio-de-Apolo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15937\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLo que est\u00e1 dentro del muro del santuario un sue\u00f1o me prohibi\u00f3 describirlo, y es evidente que a los no iniciados no les es l\u00edcito ni siquiera conocer aquellas cosas que les est\u00e1 prohibido ver\u201d (Pausanias. La Desripci\u00f3n de Grecia. Libro I, 38,4) Desde Atenas se toma la PATHE con direcci\u00f3n a Lam\u00eda. En el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":15938,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,13],"tags":[],"class_list":["post-12396","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sterea-ellada","category-yacimiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12396"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12396\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16103,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12396\/revisions\/16103"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15938"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueogriegos.iatext.ulpgc.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}